Pete Terrace
Por. Max Salazar

Tomado de la difunta revista Latin Beat Magazine.
Vol. 2, N0. 8 página 30, 1992

Versión libre al español de Israel Sánchez-Coll
San Juan, Puerto Rico

Pete Terrace portrait, crossed hands, smiling at camera

Pete Terrace portrait, crossed hands, smiling at camera

Era un caluroso día de verano, del 15 de junio de 1976. Me encontraba en la habitación con aire acondicionado de Cal Tjader en el Hotel Americana, en el centro de Manhattan. Él era uno de los artistas destacados del concierto de Eddie Palmieri en el Beacon Theatre. Antes de comenzar nuestra entrevista, encendí mi casete y le pedí a Cal su opinión acerca de la grabación My One and Only Love. La escuchó y comentó: “¿Es Puente? Tiene el sentimiento de Puente”. Cal se sorprendió cuando le dije que era Pete Terrace al vibráfono. Luego le puse Fiebre De Tu Amor de Pete Terrace And His Orchestra, que se encuentra en el LP del sello Mia. Tjader cerró los ojos, se relajó en el sillón de cuero y escuchó atento. “¿Es Terrace? ¿Quién es el pianista?”. “Charlie Palmieri”, le respondí. Justo después de decirle que Terrace se había retirado de la música debido a una disputa verbal con el propietario de un club nocturno, Tjader comentó: “Aquí tenemos a un gran talento que se está desperdiciando”.

Pete Terrace, un brillante músico, compositor y director musical de los años 50 y 60, es uno de los pocos puertorriqueños que se ha graduado del Conservatorio Juilliard de Música con una licenciatura y también obtuvo una maestría en ciencias.

En este momento, es un ejecutivo con un alto salario, está felizmente casado, adora a su hija adolescente y recibe regalías por las melodías que ha compuesto. Ha dedicado su vida a perfeccionar sus habilidades musicales con la esperanza de convertirse algún día en un Glenn Miller, un Duke Ellington o un Stan Kenton, para así poder ganarse la vida en el campo que eligiera. Tenía el talento, pero no era suficiente.

La historia de Terrace es un claro ejemplo de que unas habilidades musicales muy perfeccionadas no son lo suficientes para sobrevivir a las variables desconocidas de la industria musical. Sus melodías orquestadas eran el atractivo de sus sesiones musicales. Sus acompañantes se encontraban entre los mejores del sector. Sus baquetas nunca dejaban de crear un ambiente romántico en sus versiones de Shangri-La, Speak Low y I'll remember April. Su trabajo con los timbales en Chanchullo, La Cuchara y La Negra Sanda son solo algunos de los mambos que le valieron el quinto puesto en el ranking, por detrás de las orquestas de Tito Puente, Tito Rodríguez, Machito y La Playa Sextet. Hubo momentos en los que su banda no trabajó durante semanas. Su matrimonio terminó en divorcio y los conciertos nunca mejoraron realmente. En este momento, la vida del Dr. Terrace es todo lo contrario de lo que era en los años 50. Fue la educación lo que marcó la diferencia.

El 26 de febrero de 1927, en el Hospital Misericordia de la ciudad de Nueva York, Felita Ríos-Gutiérrez, de Ponce, y Ramón Gutiérrez, de San Germán, trajeron al mundo a Pedro. Meses después, la familia Gutiérrez residía en Puerto Rico. En 1936, su padre, Ramón, aceptó un trabajo como DJ en Nueva York, y se cree que fue el primer DJ latino de la ciudad. Cuatro años más tarde, su esposa e hijos se reunieron con él en Nueva York, donde vivieron en el número 111, entre la Quinta Avenida y la Avenida Lennox.

“A sus 13 años”, dijo Terrace, “yo asistía a la Escuela Secundaria Textil. Era el típico ausentista. Me pasaba horas haciendo cola en el Teatro Paramount esperando para ver a Frank Sinatra y las grandes bandas”. Un día, a principios de los años 40, el joven Pete quedó impresionado mientras veía actuar a la orquesta de Machito. Estudió percusión y consiguió un trabajo como baterista con los “Sensemaya Kids” de Harlem. Tenía 15 años cuando pagó 54 dólares por un carnet de músico que le permitió trabajar con la orquesta de Juanito Sanabria (1942-45) hasta que se graduó en el Instituto Commerce High School y se alistó en el ejército hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Durante el año y medio siguiente tocó la batería en la banda 422 Army Service Force Band en París. Los fines de semana era el baterista del Servicemen's Club de la base, donde tocaba los clásicos de Glenn Miller, Benny Goodman y Harry James. “Pese a que apreciaba a París por su belleza”, dijo, “solo pensaba en El Barrio y en cuándo volvería a probar el arroz con habichuelas”.

En enero de 1947, tras cumplir 18 meses del servicio militar, fue dado de baja con honores. Un mes más tarde, tocaba la batería para una banda en el Havana-Madrid hasta que se unió a la orquesta Argueso en Roseland.

A finales de 1947 y durante la mayor parte de 1948, trabajó de forma intermitente con el Quinteto de Tito Rodríguez, formado por Gil López (piano), Luis Barretto (bajo), Nilo Curbelo (trompeta) y Pete en los timbales. Le pagaban 16 dólares por noche, que era una cantidad muy alta para la época. “Después de eso”, continuó, “conseguí un trabajo fijo con Ralph Font, luego con Bartolo Hernández... trabajaban todas las semanas y me pagaban bien... no tenían el swing de Tito, pero yo necesitaba el dinero... más tarde trabajé con la banda de Frank Mart en el Copacabana”.

Tras toda una vida escuchando las grabaciones de Glenn Miller, Harry James, Gene Krupa, Machito, Miguelito Valdés, Marcelino Guerra y Noro Morales, aprendió que existían otros estilos musicales en la vida. “En septiembre de 1947, me matriculé en Juilliard al amparo de la Ley de Derechos de los Veteranos (G.I. Bill of Rights), conocida formalmente como Ley de Reajuste de los Militares de 1944, como estudiante de percusión... fue una experiencia traumática... como ser arrojado a la jaula de un león... Me pidieron que analizara la Novena Sinfonía de Beethoven... ni siquiera sabía que había compuesto la primera... no debería haber sido aceptado como estudiante... no estaba preparado”.

Mientras tanto, el pianista cubano Pérez Prado, que había cultivado su versión del mambo desde 1947 en México, se convirtió en una estrella internacional gracias a su Mambo #5, que dio inicio a la era del mambo en 1949.

Durante ese mismo año, el pianista puertorriqueño Joe Loco, el pianista René Hernández y Tito Puente eran los arreglistas musicales más solicitados de la música latina. El bajista Julio Andino, a quien el conguero Carlos Vidal había convencido el año anterior para que dejara la orquesta de Machito y se trasladara a Los Ángeles en busca de riqueza y la posibilidad de trabajar con la banda de Stan Kenton, regresó a Nueva York sin trabajo. Loco, que nunca estaba sin trabajo, organizó la orquesta de Julio Andino, donde tocaba el piano, componía partituras originales y le dio a Pete Terrace el puesto de baterista. Las emocionantes orquestaciones de Loco fueron la razón por la que el grupo de Andino se situó entre las diez bandas más populares de Nueva York. Durante semanas, la orquesta de Andino actuó en el Park Palace Ballroom, situado en la calle 110 con la Quinta Avenida. Loco se jactaba de que la banda de Andino era la mejor, lo que llevó al promotor Federico Pagani a organizar una guerra musical entre las orquestas de Machito y Andino para el baile del Día del Trabajo de 1949.

Las entradas para el baile se agotaron y hubo opiniones divergentes: algunos creían que Andino había ganado, mientras que otros seguían pensando que Machito era el número uno. El 1 de diciembre de 1949, el sello SMC (Spanish Music Center) de Gabriel Oller grabó las canciones que Joe Loco había compuesto y arreglado para el enfrentamiento entre Andino y Machito, a saber, Plaza Stomp, Pristi Popo, Chocolate y EI Tubo.

Pete Terrace playing vibraphone

Pete Terrace playing vibraphone

En ese momento, Terrace desarrolló una úlcera. Abandonó Juilliard en 1952 para aceptar un trabajo estable con el entonces recién formado Joe Loco Quintet, cuyas versiones latinas de Blue Room, Sweet & Lovely y Love For Sale permitieron al quinteto actuar en clubes de todo Estados Unidos que normalmente estaban cerrados a las orquestas de música latina. La formación de Loco estaba compuesta por Loco al piano, Terrace al vibráfono y los timbales, Bobby Flash en los bongos y Julio Andino al bajo. Andino, por ser afro-puertorriqueño, no podía comer con los demás músicos y ciudad tras ciudad, Terrace era quien tenía que preguntar si Andino podía comer en la barra o no.

Loco, un artista que vendía discos a gran escala para Tico Records, alcanzó la fama en 1955 al enterarse de que el presidente de Tico, George Goldner, supuestamente le estaba reteniendo regalías. Las regalías de dos LP de Columbia le habían generado más ingresos que todos sus discos de 78 rpm con Tico.

Loco se mudó a Los Ángeles y, para sus tres LP del sello Fantasy, utilizó el nombre “The Pete Terrace Quintet” para evitar una demanda hasta que expirara su contrato con Tico.

Para no quedarse atrás con respecto a Loco, Goldner le ofreció a Terrace la oportunidad de su vida cuando le preguntó: “¿Te gustaría liderar tu propio grupo?”. Era el momento con el que Terrace había soñado y finalmente se hizo realidad. Por respeto a Loco, Terrace le contó la oferta de Goldner. Loco le dijo que no la aceptara, que se arrepentiría más adelante. Terrace lo pensó y decidió convertirse en líder de banda. En 1956 cambió legalmente su nombre de Gutiérrez a Terrace y debutó con el éxito del LP de la Tico A Night in Mambo jazzland.

En la contraportada del álbum hay una foto de Goldner y los músicos Charlie Palmieri, Bobby Flash, Joe Torres y Pete Terrace. Cuando se tomó la foto, Terrace dijo: “El Sr. Goldner nos estaba explicando el sonido que quería... sabía lo que quería, pero no podía expresarlo con términos musicales... quería que yo fuera otro Joe Loco, pero suave y conmovedor”. La canción “Shangri-la” se convirtió en un éxito y es la canción con la que se identifica a Terrace. El se inspiró en el comediante de televisión Jackie Gleason y en el segmento de su programa de los sábados por la noche sobre un personaje llamado Reggie Van Gleason, cuya música de fondo era “Shangri-la”.

Pete Terrace, left: George Goldner, artists & repetoire head of Tico Records seated and Allen Weintraub, recording engineer, discuss the results of a

Pete Terrace, left: George Goldner, artists & repetoire head of Tico Records seated and Allen Weintraub, recording engineer, discuss the results of a "Take" during a recording session. Photographs and text by Helene Sand.

El deseo de Goldner de convertir a Terrace en un director de orquesta “romántico” perjudicó las ventas de sus álbumes. La mayoría de sus compradores de discos querían el sonido de Tito Puente, baladas, pero también mambos y cha cha chas. Aunque tenía temas rápidos en su repertorio, la imagen romántica

se impuso. Ni siquiera apasionada interpretación del montunero de Eddie Palmieri ayudó a mejorar la imagen de Terrace. “Ganaba unos cientos de dólares en dos días y luego no volvía a trabajar en semanas... Pasaba hambre... De una semana a otra, nunca sabía si seguiría contando con mis músicos... Los buenos se marchaban porque no trabajaba de forma regular”.

En 1964, un decidido Pete Terrace regresó a Juilliard, completó dos años de estudio y se graduó con una licenciatura en música. Dos años después, tras obtener su maestría en Juilliard, conoció a Joe Artanis, propietario del Chez Jose Club, el lugar de moda para la música latina en aquel entonces. Durante los dos años siguientes, los Boogaloos, cha-cha-chá y mambos de Terrace llenaron los clubes nocturnos semana tras semana. Fue en el Chez donde su banda fue filmada y presentada en Europa como "El Rey del Boogaloo". "Here Comes Pete" era el tema de boogaloo que tenía que tocar al menos dos veces cada noche. En 1968, tras una disputa con Artanis, Terrace se separó y se retiró de la música. Cuatro años después, mientras caminaba por Broadway con la calle 53, Terrace se encontró con Joe Loco. Sonrieron, se dieron la mano y se abrazaron efusivamente. Años más tarde, en una conversación privada con Loco, me contó sobre el encuentro de 1972: "Era la primera vez desde 1956 que Pete y yo nos veíamos... Nunca me molestó... aprovechó la oportunidad de ser líder de una banda, hizo lo correcto. Lo quiero como a un hermano, es el padrino de uno de mis hijos... Me alegró verlo y me hizo sentir muy bien que él se alegrara de verme".

El Dr. Terrace, que durante años no pudo deshacerse de la etiqueta que le puso Dick Ricardo Sugar de “Handsome Pete with The Latin Beat” (el guapo Pete con ritmo latino), no se arrepiente de nada. Asiste a la mayoría de los eventos de música latina en Nueva York. Es el director regional del noreste de la división de turismo del Estado Libre Asociado de Puerto Rico y enseña música en varias universidades de Nueva York. “Me encanta la música”, afirma, “es parte de mi vida”. “Tengo la suerte de haberla dejado y seguir ganándome la vida sin tener que depender de ella. Me gustaría que los músicos adquirieran otras habilidades para que, cuando llegue el momento de abandonar la escena musical, puedan utilizarlas y ganarse bien la vida”.

Pete Terrace falleció el viernes 5 de enero de 2024. Su hija Rachel fué quién anunció la fatal noticia.


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¿ Conoces al propietario del sello MIO International, Pedro Gutiérrez ?

Era el famoso vibra-arpista mejor conocido por su nombre artístico de Pete Terrace

Lee el breve artículo de la disquera MIO International, mayo-junio 2008.