El Señor Bongó: Roberto Roena

 

 

 

 

 

 

Por Eric E. González

Con la colaboración de Mario Castro

 

Fotografía por Bruce Brewer, Eric E. González, y Mario Castro 

 

Entrevista realizada en mayo 26, 2001  

Edición y diseño en formato HTML por Tommy Muriel

Revisada en octubre, 2007

 

     Roberto Roena es un artista completo, una de las verdaderas estrellas del sello Fania. Conocido principalmente por ser bongocero, este gran puertorriqueño también proviene de una familia de bailarines, que incluyó a su tío y maestro, el ya fallecido Aníbal Vásquez.  Presenciar un espectáculo de la agrupación de Roberto Roena Rohena para algunos es una experiencia fascinante, pues uno no sólo va a escuchar una poderosa orquesta, sino que también podrá apreciar a Roberto demostrar su habilidad como bailarín. Esto quedó claramente plasmado en la cinta “Las Estrellas de Fania en Africa” (1). 

 

     La orquesta de Roberto Roena fue siempre diferente a las otras que formaban parte del sello Fania y sus afiliadas (Tico, Cotique, Inca, y otros).  De hecho, por razones que sólo podemos sospechar, Roberto fue por un tiempo el único artista de las Estrellas de Fania que perteneció al sello Fania Internacional, que luego se llamó, simplemente, Internacional (2).  Importante también es mencionar que, aunque la mayoría de la estructuras orquestales de los artistas de Fania consistían en sonoras, trombones, o combinaciones de trompetas y trombones, la orquesta de Roena estaba formada por dos trompetas, saxofón/flauta y trombón.  Finalmente, tenemos que recordar que el Apollo sound nombre que Roberto le puso a su orquesta también tenía la novedad de mezclar los conocidos elementos afrocubanos con arreglos progresivos de grupos estadounidenses, tales como Manhattan Transfer y Chicago.  Todo lo anteriormente mencionado contribuyó a que Roberto Roena y su Apollo Sound fuera único en su clase. 

 

     El Apollo Sound, a través de su trayectoria, raramente decepcionó.  Cada álbum que este fenomenal grupo ha grabado, estaba o está garantizado a tener uno o más éxitos incluidos. Así ha sido desde el comienzo.  La herencia de esta orquesta es tremenda:  “Mi Desengaño”, “Cui Cui”,  “Traición”, “El Progreso”, “Parece mentira”, “El Progreso”, “Lamento de Concepción”, “Marejada Feliz”, “Las Brisas de mi Borinquen”, “El que se fue no hace falta”, “Tú loco loco y yo tranquilo”, “El Escapulario”. “Con los pobres estoy”, “El Pueblo pide que toque”, “Vámos, háblame ahora”, “Chotorro”, “El traqueteo”, y muchas más. En lo personal, mis temas favoritos son “Yo soy de ley” y “Hay que saber comenzar”, que lamentablemente no alcanzaron la popularidad que creo se merecían. 

 

     El Apollo Sound también ha incluido buenos cantantes de la llamada salsa, como Carlos Santos, Piro Mantilla,  Tito Cruz, Sammy González, Luisito Carrión, Frankie Calderón, Tito Cruz, Papo Sánchez, “Tempo” Alomar, Dino Guy Casiano, entre otros.  Y, si escuchan fijamente, podrán escuchar el cantar de Rubén Blades. Músicos de la talla de Ray Coen, Elías López, Mario Alvarez Cora,  Julio “Gunda” Merced, Jorge Millet, Endel Dueño, Cuqui Santos, José Prieto, Papo Pepin, Lutty Maldonado, entre otros, han enriquecido las filas del Apollo Sound.  Esta demás decir que Roberto Roena es miembro fundador (si se ignora el concierto del Red Garter) de la orquesta de salsa más famosa del mundo: Las Estrellas de Fania o el monstruo, para usar sus propias palabras, en donde ha tocado el bongó desde entonces.  ¿Quiénes son o han sido sus compañeros?  Estos son unos cuantos:  Johnny Pacheco, Richie Ray, Bobby Cruz, Adalberto Santiago, Rubén Blades, Bobby Valentín, Ray Barretto, Barry Rogers, Orestes Vilató, Nicky Marrero, Víctor Paz, Luis “Perico”Ortiz, Willie Colón,  Pete “Conde” Rodríguez, Héctor “Bomberito” Zarzuela, Larry Harlow, Héctor Lavoe, Yomo Toro, Ismael Quintana, Santos Colón, Larry Spencer...Y la lista sigue creciendo. 

 

     Como todo músico, la vida de Roberto Roena y, por ende, el Apollo Sound, también ha tenido sus caídas, que incluyeron la deserción de algunos sus más valiosos músicos, una condena de prisión al parecer injustificada, la muerte de Aníbal Vázquez, y, más recientemente, los quebrantos de salud del propio Roberto. Aun así, Roena, como el gran profesional que es, sigue en la batalla, para la alegría de todos nosotros que lo queremos y compartimos sus triunfos y fracasos. Su más reciente producción, “Señor Bongó”, que debe estar saliendo al mercado muy próximamente, es prueba contundente de esto (13). 

 

     La siguiente entrevista se realizó en Los Angeles, California, durante la presentación de Roberto Roena en el Tercer Congreso de Salsa de la Costa Oeste, organizado por Albert Torres.  Por limitaciones de tiempo, sólo pudimos discutir algunos de sus trabajos discográficos.  Aún así, esta es una buena introducción al maestro, al Señor Bongó: Roberto Roena de Puerto Rico y para el mundo.

 

Agradecimientos: 

 

Este trabajo no hubiera sido posible sin la aprobación y la buena voluntad de la Sra, Antonia Nieves Roena, quien gentilmente nos permitió entrevistar a su señor esposo. Su amistad es algo que valoro un millón y las gracias no son suficientes.  También quiero agradecer a mis amigos peruanos Mario y Guillermo Castro por las buenas horas que compartimos durante el congreso y toda su ayuda.  Mi gratitud también a mis amigos Nelson Rodríguez, Walter Magaña, y Tommy Muriel por sus aportes e informaciones pertinentes  para documentar esta entrevista.  Finalmente, mis “Gracias, mi hermano” al mejor promotor de salsa en el mundo, Albert Torres, por su constante apoyo e interés en nuestro trabajo. El verso de Rubén Blades en “Que me castigue Dios”, lo tomé del tablero de mensajes del antiguo sitio Oasis Salsero y fue una cortesía del Sr. Fabián Martínez Vences, a quien le doy las gracias.

 

 

 

 

 

 

 

Eric E. González (EEG):   Por allí leí que fuiste pelotero. ¿Por qué no seguiste en ese deporte?

 

Roberto Roena (RR):   Bueno, yo vivía con mi mamá y mis hermanos. Mi mamá vivía pegada a la máquina todo el tiempo, para mantenernos a mis hermanos y a mí.  La verdad es que yo tenía bastante talento, y todo el mundo lo sabe. Bastante talento y pude haber llegado. Y tuve la oportunidad, gracias a Dios, que a la música llegué a las grandes ligas sin pasar por talento.

 

EEG:    Entonces, a los 14 años comenzaste a tocar con Myrta Silva, tu madrina. ¿Qué tocabas?

 

RR:    Sí, esa era mi madrina.  Tocaba congas, escondido de la unión de músicos. (RISAS DE TODOS)  Pero tocaba allí. Catorce años.

 

EEG:    Tengo entendido que Manolín Mena, de la Orquesta Panamericana, fue quien te enseñó a tocar las congas.

 

RR:    Sí, más o menos; Manolín e Ismael Rivera me enseñaron mucho. También Chegui Rodríguez, un bongocero de la Orquesta de César Concepción. Tenía muchas ideas mirando. Pero calidad, al que yo le debo todo se llama Rafael Cortijo.

 

EEG:    OK, para clarificar, ¿cuál fue la primera orquesta profesional con la que pasaste una buena cantidad de tiempo?

 

RR:    (Rápidamente) Cortijo. Cortijo fue el primero de todos.

 

EEG:    Luego vino el Gran Combo.

 

RR:    El Gran Combo es parte de Cortijo.

 

EEG:    Me gustaría que hablaras un poco de cómo se formó el Gran Combo. ¿Qué motivó la deserción de los músicos de Cortijo?

 

RR:     Bueno, fue un problemita que ahora no viene al caso, ni a mí nunca me ha gustado mencionarlo. Es bien delicado, y a mí me da mucha pena decirlo, pues [Cortijo] es uno de mis padres.  Fue cuando Ismael tuvo problemas, saliendo de Panamá.  Tuvo un problemita con cuestión de drogas. Eso no viene al caso; eso lo sabe todo el mundo. De ahí fue que se hizo la cuestión del Gran Combo. Y, nadie lo sabe y nadie lo dice, pero el Gran Combo se hizo en mi casa.  En la casa mía fue que se hizo el Gran Combo. Yo era el único que vivía solo, yo era el más niño, era una reunión a escondidas.

 

EEG:   ¿Qué edad tenías?

 

RR:    Para esa época yo tenía... mmm... 22 o 23 años.

 

EEG:   Entonces hicieron la movida.

 

RR:     Sí, sí, fue a escondidas. Bueno, no fue a escondidas, más bien por el desacuerdo, por eso que pasó.  Pero así fue.

 

EEG:    Pero tú no te fuiste con el Gran Combo al principio, ¿no?

 

RR:     No. La cuestión se hizo en mi casa; se hizo una directiva en la cual yo era secretario, también.  Se hizo en casa, todo está bien hasta allí.  O sea, yo dije: “Ahorita está bien. No estoy en contra de nada de lo que dicen.  Lo único que yo, por respeto, por mi moral, agradecimiento, yo no tengo la forma de irme de Cortijo. No puedo hacer eso”.

 

EEG:    ¿Cortijo nunca resintió que la reunión se hiciera en tu casa?

 

RR:    (Enfáticamente)  No, no, al contrario. Yo fui bien claro con él, y le dije:  “Mira, ha pasado esto, esto y esto”, y nunca se resintió.  Al contrario, porque yo fui claro y le dije: “Mira, esto va a pasar. Esto va pasar”.

 

EEG:    Participaste con Cortijo en la grabación “Danger” con Rolando La Serie. ¿Tienes alguna anécdota de haber trabajado con este cantante?

 

RR:     Eso fue un banquete, eso fue un banquete. Rolando era tremendísimo, tú sabes. Fue una experiencia bien bonita y fue bien total. Los dos grupos estaban en su mejor época -- tanto Cortijo como Rolando.  Y fue una cuestión, te diría, como de dos a tres días.  Fue relámpago. Estábamos todo el tiempo metidos en el estudio.  Fue un disco que la música se hizo de corazón y todo, pero que también fue un vacilón, tú sabes, la afinidad que había entre todas las personas.

 

 

 

 

 

   

EEG:   ¿Qué te motivó a salirte de la orquesta de Cortijo?

 

RR:     Yo nunca me salí. Fue que Ismael (Rivera) tuvo que salir a cumplir. Entonces Rafael (Cortijo) se fue para Nueva York, porque ellos eran compadres inseparables.  Rafael se fue para Nueva York un tiempo; yo me quedé en Puerto Rico, y no estaba tocando con nadie.  Empecé a tocar en la orquesta de Mario Ortiz.  Allí estuve como tres meses, y fue en el lapso ese que apareció la oportunidad de entrar en el Gran Combo.  Entré en el Gran Combo como nueve meses después de fundado.  O sea, se hizo en [mi] casa, pero el que tocó originalmente fue Daniel “Maninín” Vásquez.  El tocó en el álbum “Menéame los Mangos”. Tuve la suerte de que cuando entré al Gran Combo, como a los 15 o 20 días, surge el primer viaje para Nueva York.  No fue porque yo haya entrado, sino fue cuestión de suerte. Y allí explotó el Gran Combo.  El primer año del Gran Combo fue bien fuerte.  Por eso hay que respetar mucho a ese grupo.  Es lo máximo que tenemos en Puerto Rico la mejor representación de nosotros.  Luchadores hasta lo último. [Rafael] Ithier... lo máximo, tú sabes.

 

EEG:  ¿Qué diferencias existían  entre Ithier y Cortijo como líderes de orquesta?

 

RR:     Era muy grande. Ithier es muy negociante y muy claro.  No quiero decir que Rafael [Cortijo] no haya sido claro, simplemente que Ithier tuvo la suerte de que vivió con la escuela de Cortijo. Los errores que pudieron haber habido en Cortijo, aquí se evitaron.  Aparte de que, cuando empezó el Gran Combo, era cooperativa, había que tener reunión para todo.  Para tomar una decisión, no necesariamente era lo que él decía -- éramos toditos. Y había una directiva.

 

EEG:   ¿Cómo surgió Roberto Roena y sus Megatones?

 

RR:     Yo [todavía] estaba en el Gran Combo.  Cuando estaba en Puerto Rico, a mí se me ocurrió  los miércoles -- que era mitad de semana --  buscar un sitio para que los músicos tocaran los que le diera las gana.  El grupo no era mío. No era ningún músico fijo; eran los que llegaran.  A las cinco semanas ya lo que tenía era ganas de decirle:  “Mira, no vayas hoy”, porque era un lío.  ¡Cada número que tocábamos, eran 30 o 40 músicos metidos en una tarima!  (RISAS DE TODOS)  Pero la suerte es que eran todos tipos profesionales, estrellas.  Iban a descargar, porque todo músico tiene la fiebre de ir a un sitio a tocar, a descargar, debido al cansancio ese de estar tocando lo mismo.  

 

    Yo decía: “Vamos a tocar tal número”. Yo de charlatán, diciéndoles a todos esos maestros que estaban allí.  Entonces sucede que entre todas esas personas, había un montón de líderes, un montón de estrellas, y yo era el que mandaba.  Todo el mundo me seguía al pie de la letra, tú sabes, y me entró la fiebre del liderazgo.  Más que fiebre, fue una inquietud -- aparte de que estábamos tocando sin papeles, sin música.  Eran números atrevidos.  Era, más bien, la cuestión que yo quería hacer -- lo que dentro de Roberto existía. Tocábamos mucho mambo jazz, que es lo que está pasando ahora, pero nosotros lo tocábamos en ese tiempo.  Participaban Andy (Montañez) y Pellín (Rodríguez).

 

EEG:   Ellos hicieron el coro en el primer disco de Los Megatones, ¿no?

 

RR:  Sí. Les pongo Andrés Montañez y Pedro Rodríguez,  por la compañía de discos (3).  Bueno, en el disco no sale tampoco que allí canta Ismael Quintana a dúo con Camilo Azuquita en [el tema] “Que se fuñan”.  El (Ismael) estaba en Puerto Rico y llegó a la grabación.

 

EEG:    Eso es poco sabido...

 

RR:     No, nadie lo sabe.  El que canta a dúo con Camilo Azuquita es Ismael Quintana.

 

EEG:    ¿Por qué escogiste a Camilo Azuquita como cantante para ese disco?

 

RR:     Bueno, era el tipo que estaba libre. [Era un] amigo mío que estaba allí y nadie le daba la oportunidad.

 

EEG:    El nombre original de ese disco era “Se pone bueno / It Gets Better”.  Sin embargo, el CD que salió bajo el sello Fania tiene el nombre de “Poderoso” (4).  La portada es una foto tuya en la actualidad.  No incluye los créditos; sólo menciona el nombre de las canciones. ¿Sabes la razón de esta anomalía? ¿Le has reclamado a Fania al respecto?

 

RR:     Bueno,  tú sabes, yo verdaderamente nunca he sido un tipo de esos.  No me gusta ir a corte por nada.  Si yo me pongo a arrancarle algo a Fania, a lo mejor nunca lo haría por eso.  Hay tantas cosas que a mí me han pasado allí, que no lo he hecho. No quiere decir que no lo voy a hacer nunca. A mí me gusta, y respeto tanto la música, que no tengo idea de yo verme en una corte en un caso sobre la música. 

     A [Rafael] Ithier varios músicos le metieron una demanda y se la ganaron.  Tuvo que darle billete a varios músicos allí a Mike Ramos, a aquel que tocaba el trombón... como cinco o seis.  Pues, ellos ganaron la demanda. Ellos entraron después que yo estuve allí.  Ellos me invitaron a mí, y yo dije: “No, no, yo no me presto para eso”.  

     [Con la Fania] yo soy el único que no fallé a un concierto, excepto uno, y no fue por problemas de enfermedad.  Fue en Puerto Rico, y no me quisieron dar tickets (boletos) para la familia mía.  Después de estar viajando por tres meses, voy un día a Puerto Rico, ¡y no me quieren dar tickets!  No me dio la gana de ir al show.  Pero, en todo, todo lo de Fania All Stars, yo he participado.  Al primero que llaman es a mí.  Y voy,  porque me gusta y le tengo respeto, y porque es por una criatura por la cual siento he hecho bastante, pero eso la gente no lo sabe. He hecho bastante por ese monstruo que se llama Fania All Stars.  Ese no viene al caso; uno hace las cosas [por amor].  Pero montar eso no fue fácil.  No fue fácil, y fuimos poquitos los que participamos en la cuestión heróica de montar eso.

 

 

 

 

 

   

EEG:     Me parece, también, que tu orquesta, sino fue la única en el sello Fania, por lo menos fue una de las pocas en tener consistentemente por lo menos un éxito comercial en cada álbum que producían.

 

RR:    Desde el ‘69 hasta el ‘80 el grupo mío era el que más vendía allí.

 

EEG:     En ese disco con Los Megatones, ¿fue la única vez que trabajaste con el legendario productor Pancho Cristal?

 

RR:     Exacto, exacto.  Acuérdate que era Tico Records (adquirido por Fania más tarde), y eran comerciantes (Nota: El álbum salió originalmente bajo el sello Alegre).  También por mi mente nunca pasó que iba a sacarle ventaja a eso. Yo era uno de los frentes del Gran Combo, el grupo más popular allí.  Era contraproducente.  Ithier una vez me dijo: “Oye, vamos a ver si paramos esa cosita, tú sabes, porque....”.  (RISAS DE TODOS)  Y, de hecho, se paró.  Pero después de dos años de pasar eso, ya estaba yo... La inquietud que tenía...Yo quería hacer un grupo que tocara todo tipo de música.  Fíjate que cuando el Apollo Sound empezó, no tocaba salsa nada más; era 50% salsa.

 

EEG:     Me parece que tenían influencias del grupo Manhattan Transfer...

 

RR:    Y de Chicago. Lo que pasa es que ustedes no lo vivieron en Puerto Rico,  pero el grupo mío era 50% salsa, y también era 50% americano.  No era una más que otra.  De hecho, tenía dos cantantes americanos y uno latino.  Dino Guy Casiano y  Frankie Calderón [en inglés], y Piro Mantilla en español.

 

EEG:    ¿Es verdad que eso se planeó en un club llamado La Rue?

 

RR:     Sí, porque fíjate que el Gran Combo era tan querido allí, que todo el mundo me negaba. Nadie quería que yo me fuera del Gran Combo, y entonces, pues, me negaban los sitios, y yo ensayaba allí a escondidas. Ya yo había decidido irme del Gran Combo. Tú sabes, fue una decisión bastante fuerte y atrevida de mi parte.  Pero ya yo estaba decidido, y estaba bien seguro a dónde iba a ir. Y, gracias a Dios, tuvimos suerte, y trabajamos duro para eso porque, como te dije, nadie me quería ayudar, porque nadie quería que yo me fuera del Gran Combo. Aparte de que también vino el ataque del otro lado, tú sabes.  Cogí dos semanas, y di una audición en el Condado Plaza, que en aquel tiempo se llamaba San Jerónimo Hilton.  Allí había un lounge y presentaban grupos cada dos semanas. Cuando yo di la audición de mi grupo, todavía no había tocado en una actividad.  Salimos de un ensayo para allí. En ese momento estaba tocando Tito Rodríguez por dos semanas allí.  Tito fue por dos, pero se quedó ocho semanas. Tito me recomendó para que yo lo siguiera a él.  Entonces nos dieron el okay para empezar en las siguientes tres semanas.  De allí fue tres semanas ensayando, cuatro veces a la semana.  No me daban oportunidad en ningún lado.  Hacíamos un show a la medianoche todos los días. Entonces, me dieron dos semanas para tocar en ese lugar, y estuvimos seis meses y medio.

 

EEG:    ¿Ya se llamaban el Apollo Sound?

 

RR:    Sí, allí debuta el Apollo Sound, sin haber grabado (5). Estando allí, como a los tres meses hicimos la grabación.  Nosotros empezamos allí [creo que] en un agosto.

 

EEG:    Entonces, el primer disco del Apollo Sound se hizo en Puerto Rico. ¿Cómo los firmó Jerry Masucci para Fania?

 

RR:    Estando allí, fueron [Tite] Curet Alonso y Charlie Tarrab. Fueron allí a ver el grupo, porque fuimos por dos semanas, pero estuvimos por seis meses, porque eso era [de que] todos los días habían filas para entrar allí.  Todo el mundo cuando se enteraba, fueron a ver el grupo, porque era un show... ¡Increíble!   En los dos géneros; el grupo tocaba las dos cosas el mismo día.  Entonces Curet fue con el Sr. Charlie Tarrab, que era el que representaba  a la Fania en Puerto Rico. Ellos fueron a ver el grupo y me llamaron durante un receso. [Me dicen]: “Mira, este, ¿con quién tú vas a grabar?”. “Bueno, hasta ahora, nadie. El grupo sólo está empezando”. [Dijeron]: “Bueno, danos una semana”.  Me acuerdo que nosotros tocábamos de martes a domingo; el lunes era libre.  Entonces Curet vino y me preguntó que cuándo tenía el día libre.  Le dije que el lunes, y me dijo: “Bueno, pues, necesito que vayas el lunes conmigo a Nueva York”.  Entonces, nos fuimos un lunes; salimos a las siete de la mañana de Puerto Rico para Nueva York.  Fui a la oficina de [Jerry] Masucci y hablamos.  Esta gente le dijo lo que era y el martes por la tarde [me regresé], porque tenía que tocar y ellos vinieron conmigo.  Masucci quedó en venir el miércoles, y vino. Y entonces, cuando el vio el grupo, se quedó...y me dijo: “Me interesa el grupo”. La cuestión es que, como a las dos semanas después de eso, estábamos grabando en Puerto Rico.

 

EEG:    Antes de seguir, Roberto, me gustaría que me aclararas el papel de Curet Alonso en esto. ¿Era él buscador de talento para la Fania?

 

RR:     No. El era promotor de Fania.  Promotor en el sentido de que en Puerto Rico él llevaba los discos a todos lados.  El fue el que recomendó al tío mío (Aníbal Vásquez). El fue el que lo llevó allí.  Lo que pasa es que Tite en ese momento no era el compositor reconocido que es hoy día.  De hecho, en el disco mío el hit más grande es de él “Tú loco loco, y yo tranquilo”.  Eso es de él.  No sé por qué nunca lo dice, pero de allí para abajo fue que reventó. El no lo dice, pero yo sí puedo decir que fue eso.

 

EEG:     Ese disco, Roberto Roena y su Apollo Sound (a secas) además de tener “Tú loco loco, y yo tranquilo”, también tuvo el éxito “El Escapulario”.  ¿Cómo fue recibido ese álbum cuando salió por primera vez?

 

RR:    Increíble, mano, increíble.  Me querían renovar.  Pero, ¿qué pasa? Ya hay un programa de televisión en el que estoy tocando diariamente, porque el disco salió y fue un escándalo.  Fue un escándalo, porque el público no lo podía creer.  Entonces, Paquito Cordero tenía un show al mediodía en el que yo tocaba.  El Gran Combo tocaba lunes y miércoles. Yo tocaba martes y jueves, y el Conjunto Quisqueya tocaba los viernes. Yo tenía dos días fijos, el Gran Combo tenía dos días fijos, y eso estuvo así todo el tiempo.  [También] estaba en el hotel trabajando steady (estable).  Y, ese año, yo tuve que escoger para la despedida de año ya yo había firmado un contrato para unas grabaciones, porque yo firmaba en el hotel cada dos semanas. Pero había venido alguien adelantado que vio el grupo y le gustó y había firmado para despedir el año en un ballroom de Chicago.  Entonces yo tuve que salir un 31 de diciembre por la mañana a tocar a Chicago, para despedir el año en Chicago, para coger el primer vuelo para salir para Puerto Rico para [tocar allá].  ¡Me pasaron unas cosas increíbles!

 

EEG:    He notado que Elías López, el trompetista, estuvo contigo desde tu primera grabación. Ustedes trabajaban muy bien juntos, ¿no?

 

RR:    Sí, sí. Elías, cuando me voy del Gran Combo, se va conmigo.  Mi mano derecha. El era el director musical del grupo.

 

EEG:    El estuvo mucho tiempo contigo...

 

RR:    Siempre, siempre, siempre. El estaba steady en el grupo. Lo que pasa es que después él tenía mucho trabajo, también.

 

EEG:    En el orden en que firmaron los artistas del naciente sello Fania, creo que tú fuiste uno de los primeros.

 

RR:    Yo fui entre los primeros cinco.  De hecho, yo fui el primero en Puerto Rico; entonces ellos hicieron como una subsidiaria que dice Fania International.  Y el único que pertenece a ese sello soy yo (2).

 

EEG:    ¿Por qué?

 

RR:    Nunca supe por qué.  Pero el único que tocaba para ese sello era yo Fania International.  Una vez hice la pregunta, y me cambiaron la conversación, y no hice más preguntas.  (RISAS DE TODOS)

 

EEG:   Háblame un poco de Piro Mantilla, que fue cantante durante los inicios del Apollo Sound. ¿Cómo se conocieron?

 

RR:    Un tipo fuerte, guapo...Guapo en el sentido de que tira pa’lante.  Tremendo profesional, tremendo compañero.  El cantaba para un grupito, un quinteto, en los sitios de mala muerte. Para decirte algo: en los sitios de prostitutas de Puerto Rico. El tipo me gustaba como cantaba y estaba allí escondido, y dije: “¡Ven pa’ca!”. El estuvo como hasta el cuarto [álbum]...por allí.

 

EEG:    Ray Coen, el pianista, me parece entró a partir del segundo álbum.

 

RR:   De ahí para adelante él era el pianista del grupo. Ese álbum, el número dos, ya que lo traes a colación, el primer encuentro que tuvimos Jerry Masucci y yo fue ahí.  El tenía toda la razón, tú sabes.  El primer álbum fue un éxito.  En el segundo álbum yo me olvidé del comercio. Yo fui a tocar lo que yo sentía y lo hice, lo logré.  Siempre llegamos a un acuerdo: yo voy a tocar lo que yo quiera.  A mí no me vengas a joder que toque tal número y el otro.  De hecho, el primer álbum fue un palo, pero yo lo escogí, también.

 

EEG:    En ese segundo álbum varios de lo títulos eran en inglés.

 

RR:    Sí, yo estaba en otro lado instrumentales, de jazz, etc., ¡y eso no vende!   Pero era lo que yo quería hacer. Y no vendió nada.  De hecho, ese es el único de la Fania que está descontinuado.  No lo siguieron publicando, y la gente lo pide (6).

 

EEG:    Y ese álbum tiene “Chotorro”, que es uno de tus mayores éxitos.

 

RR:    El único. Pero, si te pones a escuchar el resto, [dirás] que ese tipo está loco.

 

 

 

 

 

EEG:    Alrededor de la publicación del tercer álbum del Apollo Sound, se hizo el famoso concierto de Las Estrellas de Fania en el Cheetah, en Nueva York.  Aunque no participaste en el concierto del Red Garter unos años atrás, sí estuviste presente en el del Cheetah.

 

RR:    Bueno, en ese tiempo ellos hicieron [el concierto en el Cheetah] contando [que] cada instrumento fuese [tocado por] un líder de una de las orquestas de ellos.  Por eso decidieron escogerme a mí. Yo era el único bongocero líder -- no era que fuera el mejor.  Era el bongocero líder del Apollo Sound.

 

EEG:    Pero no escogieron a uno de tus cantantes, como hicieron con los otros líderes.

 

RR:    No, no. Ni yo estaba porque escogieran a nadie, tú sabes, porque yo pienso que en la música no debe haber favoritismos.  Tienen que haber los méritos.  Por ejemplo, siendo estrella de Fania, yo me siento estrella.  Ahora, ya que estoy ahí, voy a justificar por qué estoy ahí.  Sigo justificando; lo sigo haciendo, porque de allí te van a ver como una estrella, ¿no? Como lo están anunciando.  Tienes que portarte como tal y trabajar como tal; demuestra que [lo vales].  No vayas a pensar que porque te dicen estrella eres estrella. Y eso es precisamente lo que pasa allí.  Estrellas de Fania, y se creen que son estrellas. Justifícalo, hermano. Demuéstralo.

 

EEG:    Dime que recuerdas de esa histórica noche. ¿Alguna anécdota que no conozcamos?

 

RR:     No, mano, increíble... Esa noche es de lo más fascinante que yo he pasado [en mi carrera].  Es la contradicción a todo lo demás.  Esa noche fue una cosa increíble.  Fue tan increíble que nosotros ensayamos por la tarde, y la mayoría de los números no estaban allí. Eran como las cinco y media a seis, y estábamos  estaba el Cheetah aquí y saliendo del Cheetah estaba el [hotel] Howard Johnson Johnny Pacheco, Bobby Valentín, no me acuerdo quién más, y yo.  La cuestión es que nosotros tres fuimos para el cuarto a cambiar el repertorio que se tocó por la noche. Creamos otra cosa entre seis y nueve de la noche. ¡Es lo mismo que pasó aquí!  Aquí mismo en Los Angeles.  Nosotros, la sección de ritmo de Fania, vinimos aquí a grabar un álbum con el tipo que hacía los arreglos de Barry White (Gene y Billy Page).  La cuestión es que ese maestro, cuando llegamos aquí a grabar eso, está enfermo, y nosotros con el estudio.  Cuando nos dijeron que está enfermo, nosotros nos quedamos en el estudio, y [dijimos]: “Bueno, ya que estamos aquí, y no conocemos a nadie aquí, vamos a inventar”.  De allí fue que salieron Los Seis de Fania (Johnny Pacheco, Papo Lucca, Ray Barretto, Bobby Valentín, Nicky Marrero, Roberto Roena). Eso fue allí, en el estudio, porque el productor con el que íbamos a grabar se enfermó, nos quedamos allí inventando, y salió eso. [Nota: de esas sesiones surge el disco "California Jam," el cual, sin embargo, sale en 1980 y no en 1976, cuando originalmente se grabaron los cinco temas que lo componen junto con los temas que se publicaron en el disco "Delicate and Jumpy" (1976), primero de los Seis de Fania con Columbia Records. TM]

 

EEG:  ¿Tenías idea o pasó por tu mente que esa noche en el Cheetah iba a resultar en algo tan significativo en la historia de la música afrocubana?

 

RR:     No. [Es] la primera vez que me hacen esa pregunta.  Esa noche se estaba creando un monstruo. Cambió todo, todo, todo.  Y, para agradecimiento general, eso es para Jerry Masucci.  Ese tipo, para mi personalmente, es el que ha puesto la música en el mundo, porque si no es por él, los riesgos que se tomó él...Todo el mundo lo mira de otra forma, tú sabes, “que si el millonario, que si ésto...”.  [Pero eso] nadie lo hubiese hecho ¡nadie!, porque nadie más lo ha hecho.

 

 

Roberto Roena en su clásico estilo de bailarín.

Foto Tomada del libro Crónica de la música del Caribe Urbano. 

De César   Miguel Rondón

 

 

 

EEG:    ¿Qué me puedes decir de la filmación de la película “Our Latin Thing”?

 

RR:    Pues fíjate que, el que te diga que sabía que estaban filmando allí, es un mentiroso.

 

EEG:     ¿Nadie sabía que estaban filmando la película? Por lo menos Pacheco...

 

RR:    Nadie. [Si acaso] sería Pacheco...Lo que pasa es que eso fue tan grande y nadie lo esperaba.  No podíamos empezar. ¡Nosotros no podíamos entrar!  No podíamos entrar, vinieron los bomberos, eso fue un lío.  Eso fue un lío increíble.  Tuvimos que buscar una puerta por allá atrás. Habían unos tipos con video; todito allí lo graban.  Pero de allí para abajo fue que surgió lo de la película.  Pero no había idea de que se iba a hacer una película de eso.

 

EEG:     A lo mejor Masucci no quería que supieran, porque posiblemente ustedes hubieran actuado para las cámaras...

 

RR:    [Enfáticamente] No, no, no, no, no. ¡Que no!  No había idea. Fue la cuestión ésa, que emocionaba a cualquiera.  No se esperaba eso.

 

EEG:    Esos son detalles que poco se conocen...

 

RR:   ¡Nadie sabe eso!  Ninguno sabía que se estaba filmando. Nadie. Eso fue lo que paso allí, que creó eso.  Esa fue una cuestión tan grande.  Lo que tú ves ahí, son cámaras de verdad.  Diferentes cámaras. Ellos [sólo] cogieron parte de ahí. Pero allí no se podía filmar.

 

EEG:    OK. Vamos a pasar al Apollo Sound IV, que tiene los clásicos “Las Brisas de mi Borinquen” y “Con los Pobres estoy”.  Allí entró el cantante Tito Cruz. ¿Cómo lo conociste?

 

RR:    Una voz de lo más increíble. Yo le vi el talento. La mayoría de los músicos míos casi siempre han sido del centro de la isla.  Casi todas las voces del grupo han sido de esa área.  

     Bueno, [a veces uno] le da trabajo [a un músico], y dicen que se enferman.  Gracias a Dios, por el trabajo y todas esas cosas combinadas, hacen que...Tú le das mucho trabajo gracias al Señor, también, tienen el éxito, y eso hoy en día se ve más a menudo, que no están preparados para eso.

 

EEG:    Héctor Lavoe podría ser un buen ejemplo.

 

RR:      No. No te diría que Héctor es un buen ejemplo, porque Héctor nunca se creyó una super estrella. Te estoy hablando de los individuos que pegan un disco, y ya se creen que cantan más que nadie y [que] están hechos.  Héctor no era de esos en lo más mínimo.  El era un tipo muy humilde y muy sencillo. Te estoy hablando de los tipos que pegan un disco y ya se creen que son estrellas. Y aquí nadie es estrella.  Por eso es que tú ves que por el grupo mío pasan un montón.

 

MARIO CASTRO (MC):    ¿Crees que la en la salsa de ahora se sigue cantando a las experiencias del barrio, tal como se cantaba antes?

 

RR:    No, no creo... en lo mas mínimo.  La gente que está haciendo la salsa hoy, para empezar, no son ellos.  No son ellos, porque ninguno tiene la fuerza, ni la moral, ni el respeto para él mismo decir: “Yo quiero cantar esto”.  Hoy en día la compañía le dice: “Usted canta esto”. Eso es una falta de respeto.  Si yo fuera a caer en una compañía de éstas... No creo que yo caiga, porque yo no voy a permitir que nadie venga a decirme: “Canta esto”.  Ningún productor o dueño de compañía me [va decir] que eso es bueno o malo, porque ellos no saben nada de música.  Son más que atrevidos.

 

EEG:    Y los DJs y programadores en la radio no se quedan atrás...

 

RR:     Sí. ¿Cómo tú vas a venir, un productor o el dueño de una compañía, a decirme a mí que este número es bueno o malo?  ¿Bueno o malo?  [Entonces] vende la compañía y métete a músico, porque tú sabes que eso es bueno.

 

MC:   ¿A quién considera usted el mejor compositor hoy en día?

 

RR:    Le nombro uno: Alberto Cortés.

 

MC:   Pero compositor para salsa.

 

RR:   No, no. No importa, porque él puede componer una cosa...

 

MC:     En general, Alberto Cortés, ¿y dentro de la salsa?

 

RR:    Dentro de la salsa admiro mucho a Rubén Blades.  Lo admiro mucho, mucho, mucho...

 

EEG:    OK. Vamos a hablar del álbum Apollo Sound # 5, donde entró el cantante Sammy González.  Me parece que él acababa de estar con la orquesta de Tommy Olivencia, ¿no?

 

RR:   Si, pero estaba sin hacer nada hacía bastante tiempo.  No fue que salió [de la orquesta de Olivencia] y vino para donde nosotros.  Nunca lo he hecho ni lo haré.  No porque no pueda hacerlo.  No me gusta sacar a alguien de un lado para el otro.  Ha habido músicos allá que han querido irse de la orquesta en donde están, para estar en la mía.  No me gustaría que me lo hagan, ni yo tampoco lo hago.  A mí me lo han hecho, pero no me importa.

 

EEG:   Alrededor de ese año (1973) se hizo el famoso concierto de las Estrellas de Fania en el Yankee Stadium.  Me gustaría que hablaras un poco de esa experiencia

 

RR:   Tremendo. Dos grandes experiencias. [En el concierto del Yankee Stadium], cuando sale el número [“Congo Bongó”], la gente estaba impaciente ya. Cuando empezamos a tocar, se ve esa multitud...Llegan a la tarima...

 

MC:     ¿Qué sintieron? ¿Miedo?

 

RR:     Miedo no. ¡Terror! Salimos corriendo todo el mundo [rumbo] al camerino.  Más nadie sabe lo que pasó allí. Lo que pasó es que sale el disco y eso es todo agregado. Ese número (“Congo Bongó”) nunca se terminó.  Nunca.

 

EEG:   Ese fue una de las maniobras que hizo Masucci, pues vendió el disco haciendo creer que todo el concierto se grabó en el Yankee Stadium, cuando en realidad también se usó material de otros conciertos.

 

RR:    Ese tipo pagó una multa grandísima, porque en el Yankee Stadium el terreno de juego se fastidió. Yo me enteré que él tuvo que pagar como treinta y cinco mil por el terreno de juego, por la grama. Y de las gradas ni se diga. Yo me acuerdo que nos montamos en la guagua, y para el hotel.

 

EEG:     Ya para ese tiempo el personal de las Estrellas de Fania había cambiado.  Muchos de los músicos del concierto del Cheetah ya no estaban en la alineación.

 

RR:    Exacto.  Pero allí...Acuérdate que Roberto [Rodríguez] se murió, se murieron unos cuantos...Lo que pasa, tú sabes, es que hay un compañero ahí que es estrella, y entonces hay varios músicos de su orquesta que se fueron de verdad.  Entonces, cuando esa orquesta tiene problemas, esos tipos son los que se van de la orquesta.  El tipo, como es la estrella, dice: “Bueno, como yo soy la estrella aquí, estos van estar aquí conmigo y estos no van a estar más” (7).

 

EEG:    Ese fue uno de los factores que comenzó la destrucción paulatina de las Estrellas de Fania. ¿Cuándo piensas que comenzó la Fania a degradarse y por qué?

 

RR:    Por casos como ése, tú sabes. Como no son o fueron míos, como yo no lo haría, no tengo por qué comentarlos. Porque le han hecho entrevistas a las personas envueltas en eso, y no han dicho la verdad. Yo no tengo por qué arrepentirme, tú sabes.  

     Entonces, ¿qué pasa? Que como el personaje que viene es tan bueno o mejor que él...Entonces, ¿qué pasa? Como ya es Fania All Stars el monstruo, ustedes se dan cuenta.  Te estoy explicando la información ahora, pero la gente nunca se dio cuenta, nunca. Porque, ¿qué pasa?...Estás sacando un soldado del field (campo) y está viniendo una estrella.  Estamos hablando de [Luis] “Perico” Ortiz.  Perico Ortiz entró por alguien que tú no te acuerdas, me explico, que era el que hizo el trabajo.  Pero, por una situación, entra uno que se llama Luis “Perico” Ortiz.  Fíjate, es como si digamos ahora está Juan Torres bateando ahí, y sale Juan Torres, pero va a venir a batear (no se entiende). Es un ejemplo que te estoy poniendo.  La gente no se da cuenta; ustedes se dan cuenta porque son periodistas y están preguntando ahora.  Pero se fue “Don Nadie” y vino Luis “Perico” Ortiz.  No te estoy diciendo Don Nadie, porque haya sido Don Nadie, pues él era super,  porque fue el que hizo el monstruo (La Fania All Stars) (8).

 

EEG:    Eso es algo muy curioso en la historia de la Fania -- no sólo de la Fania All Star, sino también de los artistas del sello individualmente.  Recuerdo que Ismael Miranda tuvo su Orquesta Revelación, la cual grabó uno de los mejores álbumes en esos tiempos, siendo mi favorito todavía. Sin embargo, ya para el segundo álbum y los siguientes, tuvo que usar músicos de estudio, que también acompañaron a Cheo Feliciano, Ismael Quintana y demás.  Sin embargo, tú tuviste al menos eso pienso yo la suerte de que el Apollo Sound más o menos sostuvo su alineación de músicos constante.  ¿Trató Masucci alguna vez de modificar tu estilo o formato y decirte como debió ser tu orquesta?  ¿A qué se debió que pudieras mantener tu propio tumbao?  Que yo recuerde, el uso del saxofón en una orquesta de la Fania era casi tabú, con excepción de Bobby Valentín.

 

RR:    Bueno, porque Masucci no era el dueño de mi orquesta, para empezar. Y porque mi orquesta suena bien por los que están allí, no por las estrellas que traía Masucci.  Porque las estrellas que traía Masucci van a ser estrellas y van a tocar como ellos quieren. Y el grupo mío no es el Fania All Star; el grupo mío es el Apollo Sound y tienen que tocar al estilo del Apollo Sound.  Masucci no me puede imponer a mí que ponga nadie, y yo le dije: “Si tú quieres que ponga a alguien, haz una orquesta tú. Esta es mi orquesta, y aquí toca quien yo quiero”.  Inclusive, fui el único que también le dije a Masucci: “Con permiso, yo estoy grabando. Se tienen que ir del estudio”. ¿Por qué no?  Si eso es así. Yo estoy trabajando para el señor Masucci; yo estoy haciendo lo mejor para él. Yo no pretendo que venga nadie que me vaya a dañar mi trabajo, porque estoy haciendo un trabajo para Masucci.

 

EEG:    Me parece que otros en la Fania no pudieron hacer lo mismo, ¿no?

 

RR:    Ah, no sé, no sé. Yo sé que yo tocaba con mi orquesta, con mis músicos.

 

EEG:    ¿Qué me puedes decir del concierto en las Estrellas de Fania en Africa?  Pude constatar que faltaron otros músicos claves del grupo para ese viaje.

 

RR:    Sí. Ya allí estaba la Fania All Stars vuelta un monstruo. Cada uno se creía una...Bueno, fue un choque, un choque grande. De hecho, fue bien emocionante, porque uno ve las raíces. Uno ve cosas bastante fuertes.  Es bien difícil decirlo. Impresionante la llegada, a las cinco y pico de la mañana, cuando vimos a toda esa gente bailando allí, con los tambores de verdad.  Una cuestión emocionante.  Entonces viene la otra parte, tú sabes, que uno ve algunas cosas bien, bien, bien, deprimentes. Bien deprimentes.

 

EEG:    Al contrario de lo que sucedió en el Yankee Stadium, en ese concierto no hubo problemas. Creo que todo salió bien, ¿no?

 

RR:   ¡Super bien!  Fue un vacilón, porque coincidimos con la pelea de Muhammad Ali y George Foreman.  Era durante el mismo tiempo de esa pelea.

   

 

   

 

 

EEG:   Bueno, vamos a hablar del “monstruo”, el famoso álbum “Apollo Sound VI”, el cual creo es tu favorito, el mío, y el de muchas personas.

 

RR:    Ese lo hicimos en Nueva York, porque nosotros estábamos en una gira en Nueva York, y lo hicimos en el estudio de la Fania allá.  Teníamos muchas razones de hacerlo allá.  Primero, que estábamos trabajando allá.  Segundo, que el estudio era Fania.  Y, lo más importante de todo, es que los números [de ese álbum] los estábamos tocando hacía un par de meses estaban toditos bien duros.  Nosotros lo hicimos bien, porque sabíamos lo que iba a salir.

 

EEG:    Si lo quieres decir, ¿a quién le dedicaste el número “El que se fue no hace falta?”. ¿Contra quién fue la piedra?

 

RR:    Hehehehe (RISAS).  Se la tiré a mucha gente, pero ninguno específico.  Fueron varios.

 

EEG:   Así que fue con ese propósito.

 

RR:      De hecho.  De hecho, de allí fue que “Avísale a mi contrario” [estuvo en el álbum] cinco. (El álbum anterior)

 

EEG:     Había mucha tiradera en Nueva York.

 

RR:   ¡Ah, sí! Y en Puerto Rico, también.  Pero yo tenía mis números, tú sabes, ¡y los tengo!  Siempre va a existir eso.  No veo la razón, ni me gusta.  No voy a tirar a mis compañeros jamás, porque yo, primero, no gano nada con eso.  Segundo, ellos están haciendo lo mismo que yo. Yo voy a buscar ese billete y a tocar bien.  Pero me doy cuenta cuando alguien me hizo una mala fe.  En la tarima yo soy bien, pero bien  profesional, bien celoso conmigo mismo.  No voy a competir con nadie, pero no permito nadie venga a joder conmigo. Musicalmente va a ser bien difícil conmigo. Cualquier orquesta; a mí no me importa el que sea.  Porque hasta allí llegamos.

 

EEG:     Háblame un poco del desaparecido pianista Jorge Millet.

 

RR:   ¡Uff!  Una pérdida grandísima.  Para Puerto Rico y para la música.  El tipo era más de lo que la gente conoce.  Mucho más de lo que la gente conoce.

 

EEG:    No pudo dar mucho...

 

RR:    No pudo dar mucho, porque fue víctima de (largo silencio)...Gente con mucho talento que, a la hora de la verdad, cuando tienen que hacerlo...tienen super-talento, tienen todo (no se entiende)...que tengan respeto para ellos mismos.  

     Tú sabes, realmente yo no sé nada de música.  Pero Dios me dio un talento, me dio un maestro grande, y asimilé las clases de mi maestro. Yo le tengo tanto respeto a eso. En mi trayectoria he adquirido tanto que no permito que ningún individuo que sea dueño de una disquera o nada...Yo le digo: “¡Atrás, atrás, atrás!”.  Si Dios permite, hay otra compañía, [y trabajamos con ellos].  No he pegado un número, pero sigo caminando. Y eso me llena más, que se hubiese sido... Estoy muy satisfecho y complacido. El grupo ha llegado y el grupo va a tocar. El grupo mío, el número que toca del disco, es mejor que el disco (en vivo).

 

EEG:    “Lucky 7” (1976) le siguió al clásico número 6.  En ese álbum tuviste el exitazo “Mi Desengaño”, al igual que “Que me castigue Dios”, en el cual Rubén Blades cantó un pedacito. ¿Cómo fue que Blades pudo participar en esa grabación?

 

RR:    Lo que pasa es que ese año es precisamente el año en el que él era mensajero de la Fania.

 

EEG:   ¿Esa canción la grabó Rubén antes de entrar con Ray Barretto?

 

RR:     Mucho antes. Mucho antes.  Mucho, mucho, mucho.  Ese tipo es mi amigo de muchos años.

 

EEG:    ¿No había cantado en “Lo bueno, lo malo y lo feo” con Willie Colón?

 

RR:     No. No había cantado con nadie.  Sólo con Pete Rodríguez (el del boogaloo).  El es mi amigo, tú sabes. Yo le había pedido un número y él me lo llevó. Yo le dije: “Mi pana, no me está gustando lo que está pasando” (9).  Entonces, yo lo invité para que fuera para allá, tú sabes, para hablar y estar con él. Estábamos así en el estudio, y estoy grabando ese número, y él está relajeando conmigo y haciendo comentarios de nosotros que nadie se atrevía a hacer. El conmigo se desahogaba, porque sabía que yo era una tumba.  Entonces, cuando se terminó de poner la voz, [dije]: “Mira, prende el micrófono”.  Entonces él tomó el control...De verdad, él está improvisando allí.  El está improvisando. El está diciendo algo, y la gente está pensando en otra cosa. Y es otra la que él está diciendo. Y eso yo lo estoy grabando.

 

MC:   El, renegando de su situación con la Fania.

 

RR:    El [pareciera le] está cantando para una mujer, pero no le está cantando a una mujer.  El le está cantando a un hombre.  El le está cantando a [Jerry] Masucci (10).

 

EEG:    Algo muy característico de tu orquesta es que muchos de tus músicos te han sido fieles por mucho tiempo. ¿A qué atribuyes esto?

 

RR:    Yo estoy con ellos porque... ¡son mi gente! Todos son como yo. Yo les doy la confianza que sea, tú sabes, hasta cierto punto.

 

EEG:    Sin embargo, alrededor de esa época, tuviste una rebelión adentro del Apollo Sound, liderada, si no me equivoco, por el trombonista Julio “Gunda” Merced.  ¿Qué fue lo que pasó?

 

RR:     Eso yo lo venía viendo. Lo venía viendo.  Es lo que te estoy diciendo ahorita, que cualquiera puede hacer lo que quiera, pero hablar claro.  Yo lo venía viendo, están haciendo esto, y yo me estoy haciendo el zángano. (RISAS DE TODOS)

     Ese grupito, cuando terminábamos de tocar en los bailes, ellos se iban para una esquina, y yo, haciéndome el idiota, me decía: “Coño, este grupo nunca ha estado así; este grupo siempre ha estado muy unido”.  Llegamos a unas fiestas patronales en Trujillo Alto, y me dicen a mí: “Tenemos que hablar contigo cuando se termine el set”. Y yo dije: “Tenemos es mucho. Es mucho. Lo primero que voy a decir es que esto no es cooperativa.  Esto no es cooperativa.  Ustedes quieren hablar conmigo de algo, y, los que sean, vengan uno en uno.  Ahora, si tú quieres me dices quiénes son.  Ya yo sé lo que está pasando.  No hay problema. Cuando se acabe el set”.   Se acabó el set, y yo dije: “Ven acá, ¿no me dijiste que querías hablar conmigo?”. Y dice: “Mira, que nosotros...”. Y dije: “Espérate, espérate. ¿Cómo que nosotros?  Nosotros es mucho. Tú estás hablando por tus ‘nosotros’. ¿Estás hablando en general? O sea que tú, tú, tú, y tú no tienen boca. ¿Estás hablando en general?  Pues mira, sigue hablando. Voy a dejar que hablen uno o dos más, que ya yo sé por donde tú vienes”. Y dice: “No, que nosotros decidimos...”. Y yo dije: “No, no. El que decidió fui yo, ¡ahora! ¡Ustedes siete están botados!”.  Y dicen: “No, que te vamos a dar dos semanas”. “¿Dos semanas?”. “Sí, se supone que son dos semanas juntas”, contestaron, tú sabes, para uno buscar [nuevo personal].  Al otro día yo tocaba en otra fiesta patronal. “Pero nosotros no hemos terminado”, [dijeron].  Y dije: “No, si ustedes no tienen que terminar; el que terminó aquí soy.  Los siete están botados. Punto. ¿Ustedes me van a decir a mí que se van a ir?  Pues, adiós”.  Al otro día, para la fiesta patronal, yo llevé un substituto para cada uno de los que se habían ido.  Más bravos que ellos. Allí fue que entró Papo Pepin, entró Endel (Dueño), Lutty (Maldonado)... (11)

 

EEG:   Y Carlos Santos...

 

RR:    No, Carlos Santos no está en ese baile.  Pero, ¿qué pasa?  Yo lo tengo para el próximo disco. Al otro día ya yo había hablado con Nueva York.  Y él llega el lunes.  Como ese día era sábado, yo había cancelado el domingo, porque ya no me sentía bien con esos tipos allí.

 

EEG:    La adición de Carlos Santos fue muy buena, porque el álbum “El Progreso” generó los éxitos “El Progreso” y “Lamento de Concepción”.  Pero creo que a la Salsa Fever, que fue la orquesta que se creó con tus ex músicos, no le fue muy bien.

 

RR    Ellos fueron inclusive donde Paquito Cordero.  Paquito les dijo: “Lo siento. Lo siento, pero yo no voy a quedar mal con Roberto”.  Fueron a dos o tres sitios.  [Nombre no se entiende] me llama: “Roberto, ¿qué pasa?”. Y dije: “Bueno, mano, tú puedes hacer lo que tú quieras.  Pero eso sí, te voy a pedir un favor, ya que me llamaste.  El día que tú los contrates a ellos, llámame, que yo estoy listo, y me gustaría alternar con ellos. Cuanto antes, mejor”.  (Refiriéndose a quien escribe): Me gustaría que le hicieras las mismas preguntas a las otras partes. 

 

EEG:   Vamos a tratar, mi hermano. ¿Tienes alguna anécdota del álbum “El Progreso?”

 

RR:   En un álbum anterior, había grabado un número de Alberto Cortés, “Los Demás” (Apollo Sound 9), que nunca lo pusieron en la radio y nadie lo escuchó.  Es un número, tú sabes, que después de tanta cuestión que me había pasado, y tanta cuestión que me sigue pasando, yo me pongo... “El Progreso” es uno de los números sobre la verdad de la vida.

 

EEG:    Ese álbum, en general, como que se desvió de tu trabajo anterior, pues muchos de los temas son con mensajes de índole social y reflexión. (El Progreso, Lamento de Concepción, Lo que Dios me dio)

 

 

Roberto Roena en una pose irreverente.

Foto Tomada del libro Crónica de la música del Caribe Urbano. 

De César   Miguel Rondón

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

RR:    Es un deber mío, tú sabes, que en cada álbum hay un tema social.  Es un deber.  La gente de hoy en día, [en] lo que se están preocupando [es] por canciones de sexo, de ofender a las mujeres...

 

EEG:     Me gustaría que me hablaras de “Super Apollo” (1982), el último álbum que hiciste para Fania, y donde canta Adalberto Santiago.  Entiendo que esa grabación tiene una historia algo especial.

 

RR:    Hehehehe (RISA MISTERIOSA).  Bueno, allí hubieron tantas cosas pasando. Allí el primero que cantó eso se llama Raulín Rosendo. Entonces, ¿qué pasa?  El está con otra compañía, hubieron cosas...En ese álbum Pete “el Conde” (Rodríguez) cantó “Campanera”.  Alguien más cantó otro número.  La cuestión es que en ese álbum, coño, hubieron veinte cosas...

 

EEG:    Pero, al final, todo el álbum lo cantó Adalberto Santiago. ¿Cómo sucedió eso?

 

RR:     Bueno, porque era el único que ya había empezado conmigo, y estaba en la misma compañía (Fania).  Los demás eran otros que tenían problemas en otras compañías, pero las otras compañías los tenían aún firmados, aunque no tuviesen de acuerdo. Y, entonces, para evitar problemas, mejor es dejarlos fuera, poner alguien que sea de la misma compañía, que ya ha estado cantando conmigo, y que no pueda haber uno de esos problemas de esos, que son los malos, tú sabes.

 

EEG:     Ya el sello Fania y el “boom” salsero también estaban en decadencia.

 

RR:    Exacto, sí.

 

EEG:    ¿Fue como una liberación salirse de Fania con ese álbum?

 

RR:     Bueno, fíjate, yo te diría que yo pude haberme salido antes.  Pero hay una cosa.  Tú puedes estar bien herido con alguien, pudo haber habido un desacuerdo. Pero también hay otras cosas: El tipo que te dio la mano; el tipo que te ayudó; el tipo que, hasta cierto momento, cuando no había mucha gente allí...Hay una cosa aquí, se llama agradecimiento.  Eso tiene un peso muy grande para uno (12).

 

EEG:      OK. Ese fue tu final con el sello Fania.  Te desapareciste de la escena desde ese disco, y volviste en 1994 con el álbum “El Pueblo pide que toque”, para el sello MP.  Si acaso no te molesta hablar de ello, ¿qué fue lo que pasó durante ese lapso de tiempo?

 

RR:    Bueno, tuve problemas.  Soy el único individuo que ha sido juzgado en mi pueblo por no haber pagado income tax (impuestos).  El único. El único puertorriqueño que ha ido preso por income tax se llama Roberto Roena.  Después entendieron que fue un error de ellos, y fueron a liberarme y yo dije que no. Yo estaba en la prisión y yo no necesitaba salir de allí, y que gracias a ellos, eso me da la razón a mí.  Desde que me aguantaron, de ahora pa’ abajo, esto me ayudó a hacer algo con toda intención para que ellos hagan algo, porque yo quería estar en donde yo estaba con razón.   Por eso es que yo soy bien maldito en mi pueblo.  El tránsito es así, y yo voy así.  De maldad.  Está la luz roja y yo me voy.  Me voy.  (RISAS DE TODOS) Cuando me paran les digo: “Sí, me la comí, ¿y?”. “¿Pero tú no la viste que estaba allí?” “Sí, la vi”. “Contra, pero Roberto...”.  “Pero no, mano, que yo la vi, y me fui, porque tengo prisa”.

 

EEG:     ¿Cuánto tiempo tuviste en la prisión?

 

RR:   Año y pico, mano. Año y pico que...

 

MC:    ¿Cuánto tiempo te aguantaron que hicieras esas cosas?

 

RR:    No, no. ¡Me la siguen aguantando!  (RISAS DE TODOS)  (EXALTADO) ¿Tú sabes por qué me las aguantan?  ¡Porque no me han hecho nada, y yo quiero que me hagan algo!  ¿Entiendes? ¡No me han hecho nada!  ¡Hasta que me hagan algo!

 

EEG:     Bueno, pues, luego de tan larga espera, regresaste con todos los hierros.

 

RR:    De hecho, también te digo que yo agradezco a eso, [porque] me dio tiempo a pensar, a saber qué yo quería hacer de mí.  Por sorpresa, cuando salgo, Gilbertito [Santa Rosa] me invitó al show en la sala más prestigiosa de Puerto Rico (Bellas Artes).  Después allí, al poquito tiempo, hacen un show celebrando mis 25 años en el sitio más prestigioso de todo Puerto Rico.  Para sorpresa mía, además de los tres shows, hicimos doce – el record de allí.

 

EEG:   Pero el álbum “El Pueblo pide que toque” salió antes del concierto, ¿no?

 

RR:   Salió después del concierto, pero lo grabé antes.  Pero no salió a tiempo para el concierto, desgraciadamente.  Estaba supuesto a salir de allí.

 

EEG:  “El Pueblo pide que toque” fue como un nuevo comienzo para tu carrera.

 

RR:    Exacto, exacto. Pero salió sorpresivamente. Yo no podía creer aquello, mano.  Ese pueblo, ese apoyo. Una cuestión increíble. Viene el número y ¡pa!, es un palo.  Y es el inicio del resurgimiento de mi grupo.  Te lo digo sinceramente, tú sabes, a mí me ha sorprendido. Increíblemente.

 

EEG:     Casi todos los artistas sueñan con hacer una grabación “en vivo”.  La tuya vino con el concierto en Bellas Artes. ¿Salió como tú la visualizabas?

 

RR:   Me atrevo a decirle que es el único al que no se le ha puesto nada. ¡Ni una maraca!  Allí no se ha ido al estudio a arreglar cosas.  Ese disco es el único que se ha sacado de allí así.

 

EEG:   ¿No corrigieron nada en el estudio?

 

RR:   Nada. Ni coro ni nada.

 

EEG:    Eso explica la razón por la que hubo algún(os) cantante(s) a quien(es)  no se le oyó bien la voz.

 

RR:     Y ellos pudieron haberla arreglado.

 

EEG:    OK, Roberto, vamos a cerrar la entrevista hablando de Aníbal Vásquez, quien, además de ser tu tío, también fue un gran bailarín y presentador de la Fania. Las circunstancias rodeando su muerte fueron muy especiales. Si no es mucho pedirte, me gustaría que hablaras un poco de cómo pasaron las cosas.

 

RR:    Bueno, es un poquito fuerte, un poquito fuerte.  La cuestión del tío mío es...que él es el ídolo mío de la familia.  Es bien fuerte, bien fuerte, te lo admito.  Pero también te tengo que admitir que, aunque yo no lo podía creer, pero él lo dijo.  Ahora diciéndote a ti, no puedo entender por qué él me lo dijo, y tan claro él estaba. Es inexplicable.  El dijo que quería morirse bailando. Cuando salimos de Puerto Rico para Nueva York, él se quitó el aro (anillo), se lo dejó a la esposa.  El nunca me decía nada.  Nunca me decía nada de ningún papel. De dinero, menos. Ese día por la tarde me dice: “Mira, Roberto, debajo del calendario hay un depósito de tal baile”. Yo lo miré así y le dije: “¿Pero por qué tú me dices eso? Si tú nunca me has dicho eso. Y segundo, que mañana nos vamos”.  Mira, íbamos para un concierto, que yo iba a bailar, él no iba a participar. Tiene el ticket aquí puesto y está en el lobby esperándome. Yo le digo: “Vénte, vámonos”, y me dice: “No, ya voy pa’ allá”. Y se va con mi mamá, así; se fue a caminar por la acera con mi mamá.  De allí nos fuimos para allá. 

 

     Cuando llegamos al sitio, en el último set, me dice: “Oye, faltan 15 minutos para que subas de nuevo”. [Y digo]: “¿Y qué?”. [Y responde]: “¿No vas a cantar la música?”. [Le digo]: “No, cántala tú”.  El escogió cuatro números.  De esos cuatro números, cuando tocamos el tercero, que él salió a bailar, le digo: “¿Vas a seguir?”.  [Me contestó]: “¡Estoy gozando!”. Y ese mismo número fue.

 

   

Roberto Roena y Aníbal Vázquez

Foto Tomada del libro Crónica de la música del Caribe Urbano. 

De César   Miguel Rondón

 

 

EEG:    ¿Cuál fue ese número?

 

RR:    Era “R + R = Apollo”, el que está en el último [álbum](Mi Música, 1997).  Entonces, ¿qué pasa?. Estábamos así tocando, tú sabes, y él está bailando con una muchacha.  De momento, esta muchacha va a decirme algo, y lloraba. Cuando me dijo eso, yo me dije “Se murió”.  Me vino eso a la mente por lo que él me había dicho.  Ahora, ¿qué pasa?  El Copacabana (salón de baile) es así (Roberto procede a explicar la ubicación de los hechos): está la tarima aquí, y estás bailando aquí. Aquí hay un VIP (Reservado) que está bien alto, y ahí está mi mamá;  y él se murió aquí.  Entonces, lo primero que me vino a la mente es que “aquí se forma un... (no se entiende)”.  Yo voy para allá, no me dejan. La cuestión es que yo me meto así, y ya venían a decirme: “Mira, el viejo está respirando”. Y yo le dije: “Olvídate de eso, que él se murió”.

 

EEG:   ¿Qué recuerdo tienes de él?

 

RR:    Un tipo increíble.  Si escuchas alguna queja de él de alguien, me lo dices. Un tipo ejemplar.

 

EEG:     Han pasado ya tres años desde que grabaste el álbum “Mi Música 1997”.   Tengo entendido que tienes una nueva producción. ¿Puedes hablar de ella?

 

RR:     Bueno, yo estoy bien satisfecho con el trabajo hecho.  Solo falta que yo no la vaya a dañar (RISAS), porque ya está todo puesto. Lo único que falta soy yo. Si Dios quiere, entre martes y jueves lo acabo (28-30 junio, 2001).  Lo recomiendo; no les voy a quedar mal.  Lo recomiendo 200%.

 

EEG:   ¿Cuál es el nombre tentativo que le tienes al álbum?

 

RR:    “Señor Bongó 2001”.

 

EEG:   ¿Bajo qué sello aparecerá este álbum?

 

RR:   LT. Es un sello venezolano. (13)

 

EEG:   ¿Qué va a tener de especial esta grabación?

 

RR:    Bueno, va dirigida a todos los gustos, especialmente al bailador. Y no hay mongera (salsa monga). No hay mongera, porque no la puede haber.  Uno de los programadores de Puerto Rico te diría que el principal de allí lo oyó, así, sin voz, y al terminar me dijo: “Tú tienes un agradable problema.  No sé cuál es el primer número a promocionar, porque la verdad es que puedo tirar diez bolitas en un bingo de esos, y la que salga, esa es. Cualquiera”.

 

EEG:   O sea que todos los temas están candela.

 

RR:   Yo lo pienso así, yo lo pienso así.  Yo espero que lo disfruten. Estoy bien seguro que hemos hecho un trabajo con mucho cuidado, mucho profesionalismo, y con un respeto de nosotros mismos hacia la música, porque si no la respetamos nosotros, no podemos respetar a nadie.

 

EEG:    ¿Todavía llamas a tu orquesta el Apollo Sound?

 

RR:    Sí. Y sigue grabando así.  Más porque todo el mundo está acostumbrado a eso, y a un hijo que tengo de treinta y pico de años, no lo voy a matar así. (RISAS)

 

EEG:      ¿Existe algo que quieras hacer, y todavía no has podido?

 

RR:    Bueno, sí. Hacer más música para mi pueblo, mientras Dios me dé las fuerzas, y mientras yo sepa que estoy haciendo algo bueno ¡Yo, yo! Pero no hacerlas por hacerlas.  Jamás pienses que yo voy a tocar algo por ganarme dinero, o porque necesito dinero. Nunca.

 

 

EEG:    ¿Qué mensaje le tienes a los fanáticos de la salsa monga?

 

RR:    Que ellos tienen derecho a aceptar lo que ellos quieran.  Pero que no busquen mi grupo, precisamente que busquen las raíces.  Existe un Cortijo, existe Cachao, existe Machito, existe Tito Rodríguez, existe Puente...Hay tantas cosas profundas: Sonora Matancera...Tantas raíces que nos han dejado, especialmente el señor Benny Moré. Hay tantas cosas para educar: Arcaño, Orquesta Aragón...Hay tantas raíces: Septeto Nacional... 

 

     Bueno, hay muchas raíces que yo pienso a veces, que hay mucha gente que está en este negocio, y no saben de quién [o qué] estoy hablando. Yo sé de quién estoy hablando, y de corazón.  Les hago una recomendación: No van a perder el tiempito que gasten en escuchar varias de estas personas, aunque hay muchas más,  para que crezcamos un poquito más.  No estoy diciendo que escuchen mi grupo, no.  No, no, no.  Hay muchas cosas – demasiado.  Que Dios los bendiga a todos.  En resumidas cuentas, quedamos en la música latina. No importa la que sea. La música es música, las canciones son canciones, y por eso se respetan.

 

   

Eric González y Roberto Rohena

 

 

 

 

Notas y Referencias:

 

(1)    El video “Fania All Stars in Africa” (Zaire, 1974) (Movies & Pictures International, Inc), también salió en versión de DVD con el nombre “Celia Cruz - Quantanamera” (Sí, con Q). Recientemente la misma compañía (Pioneer Artists) “corrigió” este error y le cambió el nombre a “Celia Cruz and the Fania All Stars in Africa”. El video original contiene partes que el DVD no incluye, principalmente escenas antes del concierto. El DVD, sin embargo, incluye más números del concierto, que el video.  Tanto el video como el DVD contienen las escenas de Roberto Roena bailando. 

     Comentario de 2007: los DVDs de “Fania All Stars in Africa”, “Our Latin Thing”, “Salsa”, y “Fania All Stars, Live in Puerto Rico: 30 Anniversary” pueden ser adquiridos en Vampisoul (http://www.vampisoul.com/home.htm) u otros medios comerciales.

 

(2)    El sello Internacional, aunque por un tiempo sólo tuvo a Roberto Roena como artista exclusivo, también tuvo otras grabaciones, tales como Sammy González con (el ex-boxeador) Samuel Serrano y Los Torbellinos” (1978) y Serafín Cortéz y su Orquesta “Naturalmente Serafín” (1972) (Producido por Bobby Cruz y Richie Ray, cantando un joven Charlie Aponte). Durante la época en la que el sello se conocía como Fania International, también grababan para el mismo los baladistas Roberto Yanés y Teddy Trinidad, quienes, al igual que Roberto, tampoco radicaban en Nueva York.

 

(3)    Roberto Roena y sus Megatones salió bajo el sello Alegre.  Andy Montañéz y Pellín Rodríguez aún estaban con el Gran Combo, bajo el sello Gema.

 

(4)    Al momento de transcribir esta entrevista, el álbum “Se pone bueno / It Gets better” ya había salido al mercado con el nombre y la portada original, bajo el sello Alegre. Además se incluyen los créditos originales. Sin embargo, tal como el original,  todavía no aparece el nombre de Ismael Quintana.

 

(5)    Según Walter Magaña (sin publicar), “lo de Apollo, porque el 29 de junio de 1969 el Apollo 11 fue lanzado a la luna y ese día fue el primer ensayo de la orquesta.  Lo de Sound cobraría luego fuerza en ese empeño de hacer algo diferente, con un sonido distinto y progresivo”. 

 

(6)    El disco “Roberto Roena y su Apollo Sound 2” ya está disponible en el formato de disco compacto, pero no incluye la fecha de grabación. 

 

(7)    La estrella a la cual Roberto posiblemente se está refiriendo es Ray Barretto. Como es sabido, Orestes Vilató y otros miembros de la orquesta de Barretto se fueron para formar Típica ’73. Es por esa razón que Vilató fue reemplazado por Nicky Marrero como timbalero de la Fania All Stars, y por la cual Vilató no fue a Africa con ese grupo. 

 

(8)    Posiblemente Roena se está refiriendo a que Luis “Perico” Ortiz reemplazó a Héctor “Bomberito” Zarzuela o Larry Spencer,  quienes fueron los trompetistas del concierto en el Cheetah y, por ende, fueron parte de la creación de el “monstruo” (La Fania All Stars). 

 

(9)    Posiblemente Roena se está refiriendo al hecho de que Rubén Blades, a pesar de haber grabado un álbum con Pete Rodríguez años atrás, y de que todos sabían que él podía cantar, estaba perdiendo su tiempo y, de cierta forma siendo humillado, al estar trabajando como mensajero en la Fania. Eso es algo que Blades posiblemente resentía de Masucci y las fuerzas que manejaban la Fania. 

 

(10)La canción en la cual Rubén  Blades se “desahoga” es “Que me castigue Dios”.  La participación de Blades consiste en el siguiente verso, presuntamente dirigido hacia Jerry Masucci y no a una mujer:

 

 

 

"Que se me seque la boca

si yo te vuelvo a besar,

y si te vuelvo a mirar,

que se me nuble la vista.

Me cansó tu mal aliento,

que nunca te reproché.

También te huelen los pies...

Y sé que ni los gusanos

contigo meterán mano,

ay ese día en que te mueras,

como una vaca cualquiera,

y yo un caballo con clase.

Y ojalá que un trol te pase por encima de la cabeza,

pa´que saque la sucieza con que tú a mí me trataste..."

 

 

 

(11)Julio “Gunda” Merced, junto a Papo Sánchez (cantante), Miguel Rodríguez (saxofonista/flautista), Pucho Souffront (bajista) y Papo Clemente (conguero), entre otros, dejaron el Apollo Sound para formar la orquesta “Salsa Fever”.

 

(12)Roberto seguramente se está refiriendo a Jerry Masucci.

 

(13) “Señor Bongó” finalmente salió a la venta en 2006, cinco años después de realizada esta entrevista, bajo el sello Roan.

 

 

La siguiente es una lista parcial de la discografía de Roberto Roena, y aparece por cortesía de nuestro colega y amigo, el escritor colombiano Walter Magaña.

 

TRABAJOS DISCOGRAFICOS DE ROBERTO ROENA (1966 – 1997)

A continuación se ofrece una guía de sus trabajos discográficos:

 

1.      Roberto Roena y Sus Megatones - Se Pone Bueno/It Gets Better. Alegre Records A-8510; 1966.

2.      Roberto Roena y su Apollo Sound. Fania Internacional SLP 383; 1969.

3.      Roberto Roena y su Apollo Sound 2. Fania Internacional SLP 393; 1970.

4.      Roberto Roena y su Apollo Sound 3. Fania Internacional SLP 413; 1971.

5.      Roberto Roena y su Apollo Sound 4. Fania Internacional; SLP 423; 1972.

6.      Roberto Roena y su Apollo Sound 5. Fania Internacional; SLP 443; 1973.

7.      Recopilación: Roberto Roena y su Apollo Sound - Pa’ Fuera. Fania Internacional SLP 467; 1974.

8.      Roberto Roena y su Apollo Sound 6. Fania Internacional SLP 473; 1974.

9.      Roberto Roena y su Apollo Sound - Lucky 7. Fania Internacional INT 907; 1976.

10.  Roberto Roena y su Apollo Sound - La Octava Maravilla. Fania Internacional INT 914; 1977.

11.  Roberto Roena y su Apollo Sound 9. Fania Internacional INT 924; 1977.

12.  Roberto Roena y su Apollo Sound X - El Progreso. Fania Internacional INT 934; 1978.

13.  Roberto Roena y su Apollo Sound - Que Suerte He Tenido De Nacer. Fania Internacional LP 557; 1980.

14.  Recopilación: Roberto Roena - Gold. Fania 568; 1980.

15.  Roberto Roena y su Apollo Sound - Looking Out For ‘Número Uno’. Fania LP 588; 1980.

16.  Roberto Roena y su Apollo Sound - Super Apollo 47:50. Fania LP 609; 1982.

17.  Roberto Roena y su Apollo Sound - Afuera Y Contento. Pa’ Lante Records 225; 1985.

18.  Roberto Roena y su Apollo Sound - Regreso. UP Records 001; 1987.

19.  New Decade. Sonostar LL22; 1990.

20.  Roberto Roena y su Apollo Sound - Mi Música Mil Novecientos Noventa y Siete. Musical Productions Inc. 6211; 1996.

 

 

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