Un Pulitzer para Monk

Thelonious Monk & Charlie Parker. Foto de Bobb Parent Archive.

( 10 de octubre de 1917 - 17 de febrero de 1982)

Por ©Rafael Vega Curry
Tomado de Robin D.G. Kelley Ph.D.,

Lo que yo digo es, haz lo tuyo, no lo que otros esperan que tú hagas. Al final, ellos son los que se van a poner al día contigo, y no al revés... aun si les toma 10, 15, 20 años”. Así dijo una vez Thelonious Monk, pianista y compositor de jazz por excelencia, en un momento de su carrera en el que su música todavía era subestimada en algunos sectores de la crítica y el público, por “excéntrica” e “incomprensible”. Veinticuatro años después de su muerte, una de las principales instituciones culturales de los Estados Unidos, la organización del Premio Pulitzer, acaba de ponerse al día con Monk, otorgándole una Mención Especial “por su obra, consistente en distinguidas e innovadoras composiciones musicales, que ha tenido un impacto significativo y duradero sobre la evolución del jazz”. Monk es apenas el tercer músico de jazz que recibe un reconocimiento de la afamada institución. En 1999, Duke Ellington también obtuvo una Mención Especial póstuma y en 1997, Wynton Marsalis se convirtió en el único músico de jazz en haber ganado propiamente el Premio Pulitzer de Música, por su obra Blood on the Fields.

De acuerdo con la Mención de la junta del Pulitzer, “Monk se ha convertido tal vez en el más comentado y menos comprendido de todos los artistas de la historia del jazz”. Dice el estudioso Robin D.G. Kelley: “Su visión musical estaba adelantada a su tiempo, y a la misma vez, tenía profundas raíces en la tradición, abarcando toda la historia del jazz, desde el estilo stride de James P. Johnson y Willie The Lion Smith hasta la libertad tonal de los vanguardistas”.

Nacido el 10 de octubre de 1917 en Rocky Mount, Carolina del Norte, Thelonious tenía apenas cuatro años cuando su madre, su hermana Marion y su hermano Thomas se mudaron a la ciudad de Nueva York. Pero distinto a muchos otros migrantes sureños que se dirigieron directamente a Harlem, los Monk se establecieron en el vecindario conocido como San Juan Hill -algunos dicen que derivó su nombre de la cantidad de migrantes puertorriqueños que ya había allí- donde hoy ubica el Lincoln Center. Su padre, Thelonious Sr., se unió a la familia tres años más tarde, pero debió regresar a Carolina del Norte por motivos de salud. Durante su estadía, a menudo tocaba el piano y la armónica, lo que se cree pudo haber influenciado en su joven hijo.

Fue un músico precoz: a los nueve años comenzó a tomar lecciones privadas de piano, de adolescente tocaba en fiestas y en la iglesia bautista de su comunidad y poco después, se dice que ganó varias competencias de aficionados en el famoso teatro Apollo. Ya a los 20 años había formado su primer cuarteto, con el que tocaba en clubes y barras cercanos. Pero su cita con la historia fue en la primavera de 1941, cuando el baterista Kenny Clarke lo contrató para ser el pianista en Minton’s Playhouse, en Harlem.

Según la leyenda, la “revolución del bebop” comenzó en Minton’s. Las sesiones after hours que allí se daban atrajeron a una nueva generación de músicos con ideas frescas sobre la armonía y el ritmo -especialmente Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Mary Lou Williams, Oscar Pettiford, Max Roach, Tad Dameron y el pianista y amigo cercano de Monk, Bud Powell. Las innovaciones armónicas de Monk serían fundamentales para el desarrollo del nuevo lenguaje del jazz.

 

Thelonious Monk 14"x11". Gil Gibli Gallery

Pero, a pesar de que a Monk se le atribuye generalmente el haber sido uno de los padres de la revolución del bebop, él también estaba trazando su propio camino, un camino que muy pocos otros seguirían. Combinaba el estilo stride con ritmos angulares, utilizando el teclado completo. Y en una era en la que los solos rápidos y virtuosísticos eran la orden del día, Monk se hizo famoso por su uso de los espacios y el silencio. Como compositor, su meta era crear toda una nueva arquitectura musical, en la que la armonía y el ritmo fuesen inseparables de la melodía.

Numerosos músicos y críticos, sin embargo, fueron hostiles inicialmente hacia el sonido de Monk. Sólo el gran saxofonista Coleman Hawkins -icono de otra era- se atrevió a emplearlo por un periodo considerable de tiempo. Y Blue Note, entonces un sello que daba sus primeros pasos, fue el primero en darle la oportunidad de grabar como líder. Sus discos iniciales, realizados en 1947 y hoy disponibles en los dos volúmenes de Genius of Modern Music, sentaron las bases de su propia revolución y son hoy considerados clásicos.

Las oportunidades de trabajo, sin embargo, seguían escaseando, y los eventos pronto darían un giro aún más negativo: en agosto de 1951, Monk fue arrestado bajo cargos fabricados de posesión de drogas. Privado de su “licencia” para tocar en clubes, Monk no pudo presentar su música en su vecindario durante los próximos seis años. Pero sí tocó en clubes de Brooklyn, grabó sus primeros e importantes discos para el sello Prestige, y, en el otoño de 1953, comenzó su internacionalización con su presentación en el Festival de Jazz de París.

Sus años con Riverside -en los que hizo álbumes seminales como Brilliant Corners, Monk’s Music y Thelonious Himself- así como la restitución de su licencia para tocar en cabarets y el apoyo de una gran mecenas del jazz, la baronesa Nica de Koenigswarter, mejoraron su fortuna en los años siguientes. La década de los 60 trajo, finalmente, su consagración, con presentaciones en los principales festivales del mundo, un contrato con Columbia (una de las más poderosas disqueras en su momento) y la portada que le dio la revista Time en febrero de 1964, convirtiéndolo así en apenas el tercer músico de jazz en ocupar la carátula del famoso semanario.

Contrario a los estereotipos, Monk era un hombre bastante casero. Como dijo una vez su amigo y sideman, el saxofonista Johnny Griffin: “Si Monk no está trabajando, no está en la calle. Él se queda en su casa y descansa”. Devoto a su familia, la que mantuvo unida a pesar de las dificultades económicas, enfermedades y muertes, Monk disfrutaba tocar en cumpleaños, y llegó a componer temas para sus hijos: Little Rootie Tootie para su hijo Thelonious Jr., Boo Boo’s Birthday y Green Chimneys para su hija Bárbara y hasta una canción de Navidad, A Merrier Christmas.

Los años 60 fueron generalmente fructíferos para Monk, con la grabación de populares álbumes tales como Straight No Chaser, Monk’s Dream, Underground y otros. Sin embargo, con el cambio de los gustos populares hacia el rock, el artista dejó de ser prioritario para Columbia y su último disco con el sello, Monk’s Blues, fue un fracaso artístico y comercial. De 1971 a 1972 hizo una gira con una banda estelar llamada Giants of Jazz que incluyó también a Dizzy Gillespie, Sonny Stitt, At Blakey y otros, y en julio de 1976, realizó su presentación final. Enfermo y deprimido, no volvió a tocar. Murió el 5 de febrero de 1982, tras sufrir un derrame cerebral doce días antes.

Hoy Monk ha dejado de ser “el excéntrico”, para pasar a ser considerado uno de los grandes maestros de la música norteamericana. Ha sido objeto de libros, documentales y estudios universitarios, y hasta un instituto ha sido creado en su nombre, el Thelonious Monk Institute for Jazz Studies, dedicado a promover la educación en el jazz y a estimular nuevas generaciones de músicos.

Tomado del periódico El Nuevo Día.

 

 

Derechos Reservados de Autor