BOSQUEJO

CUCO VALOY

 

La gloria dominicana

por Luis Miguel Cabrera

 

Tomado de la Revista: ¿Cómo? en L.A.

Edición agosto de 2005

http://www.comola.com/Bosquejo/Texto/03%20Bosquejo.htm

 

 

Una de las leyendas musicales más queridas de la República Dominicana es Cuco Valoy, el compositor, cantante y productor dominicano que cuenta, entre sus muchos logros, la autoría de éxitos como Juliana, Salsa con coco y Mendigo de amor.


Cuco nació en Santo Domingo (capital de la República Dominicana) en 1937, y su devoción por la música comenzó a los cuatro años de edad, cuando se enamoró de la tambora, el instrumento principal de percusión en las orquestas de merengue. Luego, recibió su educación formal en el Conservatorio Nacional de Música de la República Dominicana, donde se especializó en teoría musical. De esos estudios obtuvo los conocimientos necesarios para ofrecerles a sus descendientes la técnica musical y el adiestramiento necesario, porque su mayor anhelo era hacer de la música un negocio familiar, sueño que convirtió en realidad al participar activamente en las producciones musicales de su hijo Ramón Orlando.


Como Cuco tenía ese sueño y poseía una hermosa voz, cuando Martín, su hermano menor, se sacó una guitarra en una rifa, Valoy lo fue a buscar a Manoguayabo, le encontró un trabajo modesto en la capital y formó con él un dúo para presentar canciones y dar serenatas. En ese entonces estaban de moda Los Panchos, Felipe Rodríguez, El Trío de Gabajeño, Johnny Albino y El Trío San Juan.


“Era una época hermosa”, recuerda él mismo. “Y nos hicimos bien populares. Había un lugar que se llamaba Güibia, que era muy famoso en aquella época de Trujillo [el asesinado dictador dominicano], donde nosotros íbamos a picotear los fines de semana. Nos parábamos en las mesas donde estaban tomando, cantábamos una canción y nos daban diez o quince centavos”.


Se popularizó entonces en la República Dominicana la música de Cuba interpretada por Los Compadres el dueto compuesto por “Compay” Segundo y Lorenzo Hierrezuelo, y Cuco se enamoró extraordinariamente de ella. Tanto así, que cambió su repertorio a esa música de boleros, que de paso, era mucho más difícil de interpretar. La primera canción que grabaron fue en 1958, como un retrato de la música de Los Compadres. “Cuando hicimos la primera grabación, aquí no se grababa”, recuerda el artista. “La hicimos en un estudio pequeño con dos canales. Cuando En la copa de licor salió a la calle, la gente pensaba que éramos cubanos. Figúrate, era la música número uno”. Ese fue el comienzo de Los Ahijados.


El nombre surgió en un programa de aficionados en Radio Televisión Dominicana, cuando Jack Ferreiras, el locutor del espacio, luego de escuchar una música tan parecida a la de Los Compadres, dijo que si en Cuba existían Los Compadres, por lo menos en República Dominicana tenían a Los Ahijados. Así y todo, se pasaron más de un año de incógnito, porque si la gente se daba cuenta de que eran talentos locales, no comprarían el disco. Después de la revolución del 65, Mateo San Martín, propietario del sello Kubaney, firmó a Cuco y lanzó su primer disco de larga duración.


Históricamente, los años 70 estuvieron dominados por Johnny Ventura, Félix del Rosario y Wilfrido Vargas, quienes tenían una popularidad increíble. Debido a esos logros, Cuco decidió dejar a Los Ahijados y montarse en otra nave. Quería formar una orquesta que se colara entre Ventura y Vargas, y un buen día le dijo a Martín que iba a dejar la guitarra para dedicarse a ese proyecto. Así lo hizo en el 75, formando el fabuloso conjunto Los Virtuosos, con el que se convirtió en leyenda. El nombre de la orquesta se inspiró en el título de un libro que Valoy utilizaba para darle clases de piano a su hijo Ramón Orlando.

 
La combinación de la voz y los conocimientos de Cuco con las ideas modernas de Ramón dieron como resultado un éxito rotundo que llevó a la orquesta al panorama internacional, especialmente en Colombia ya que la agrupación de 13 integrantes no se limitaba a un solo género musical, sino que tocaba merengue, salsa, cumbia y otros ritmos tropicales con igual soltura y calidad.


Ese mismo año se grabó un tema titulado No me empuje, basado en una historia que le pasó a un estadounidense que andaba por el país laborando para la asociación Cuerpos de Paz (Peace Corps) y que tuvo problemas en Loma de Cabrera con unos policías; el hecho se comentó en la prensa. “Leí la historia y me gustó para contarla”, asevera Valoy. La gente se acuerda todavía de ese merengue: “Un negro que un mal rato pasó / no quiso apagar un fuego que un soldado le ordenó / miembro del Cuerpo de Paz dicen que era un gringo bueno / y con toda su bondad / se vio en un gran aprieto”, cuyo coro repetía: “que no me empuje, camine, que no me empuje”.


El sobrenombre que le dio popularidad tanto nacional como internacional a Cuco Valoy fue El Brujo, gracias a un tema que fuera un éxito extraordinario y que se inspiró en la mujer con la que vivía en ese entonces, la que tenía en la casa un santuario. Hoy en día, a Cuco Valoy todavía le llaman así. La canción fue algo fuera de lugar en el país. Más tarde le siguieron muchos otros como Juliana, Nació varón, Corazón de acero y Pa' gozar contigo, los que consagraron a Cuco en el mercado internacional.


El nombre de la orquesta, que pasó a llamarse oficialmente La Tribu en 1977, nació de un comentario que le hizo un aficionado durante una gira en Panamá; se le había acercado y le había dicho en broma que, debido al color de piel de sus integrantes, el conjunto parecía una tribu.


Cuco, quien toca una gran variedad de instrumentos -entre los que destacan la guitarra, el piano y el bajo-, es también un diestro percusionista que se especializa en la tambora.
A lo largo de su carrera, ha participado en numerosos festivales internacionales, y ha sido aclamado tanto en el Caribe como en Norte, Centro y Sudamérica. Ganador de varios reconocimientos y premios, quizás los más importantes para él tuvieron lugar en Colombia, donde recibió cuatro veces consecutivas la máxima distinción musical que puede recibir un artista por su música en ese país, el premio Congo de Oro. Por otro lado, en su tierra natal, se le otorgó el máximo honor que se le puede conceder a un ciudadano dominicano: la medalla de los héroes de la patria.


Su habilidad para interpretar cualquier género musical latino, añadiéndole letras jocosas y excitantes sea merengue, salsa, swing latino, son montuno, pop o cha-cha-chá , le ha permitido a través de cuarenta años de exitosa carrera compartir escenarios con figuras del nivel de Machito, Celia Cruz, Johnny Pacheco, Johnny Ventura y Oscar D'León, entre otros.


En resumen, con una veintena de discos en su haber, Cuco Valoy es un artista que ha demostrado y sigue demostrando que es, sin lugar a dudas, uno de los pioneros en la modernización de la música tropical, una leyenda hispana y un verdadero embajador de la música afro-latina, que se ha ganado el cariño y el respeto tanto de su público como de sus colegas.

 

Edición de agosto de 2005