Rudy Calzado
La leyenda Afrocubana
Por. Luis Lafitte
Tomado de la difunta revista
Latin Beat Magazine.
Vol. 2, N0. 6 páginas 26-31, 1992
Versión libre al español de Israel Sánchez-Coll
San Juan, Puerto Rico
Luis Lafitte y Rudy Calzado – Foto de Latin Beat Magazine
El 27 de noviembre de 1929, en Santiago, Provincia del Oriente cubano, Julián y Jovita Calzada se convirtieron en los orgullosos padres de su tercer hijo, Pedro (apodado Rudy). Nació en el seno de una familia de músicos profesionales. Todos eran mayores que Rudy y formaban la banda de Calzada en Santiago. “Pero yo nunca toqué con ellos (risas), era demasiado pequeño”, expresó Rudy.
Luis Lafitte (L.L): ¿Cuándo empezaste a cantar?
Rudy Calzado (R.C): Hace muchos años, en la escuela, con un trío de guitarras. Profesionalmente, empecé a cantar en 1947 con la Orquesta de Pancho Portuondo. Antes de que mi primo Fernando Álvarez se uniera a ellos, eran la Orquesta Mercerón. Tocábamos y cantábamos juntos, y allí empecé profesionalmente.
LL: Cantaste con algunas de las orquestas más populares de Cuba, una de ellas fue la de Enrique Jorrin.
RC: Sí. Él fue el creador del cha-cha-chá.
LL: ¿Cómo surgió esa colaboración?
RC: Bueno, primero trabajaba con la Orquesta Esteban y Túnez, una de las grandes orquestas de 18 músicos. Después trabajé con la Orquesta de Fajardo en el Cabaret Monmatre, otra orquesta importante. Enrique Jorrin dejó la Orquesta América y fundó su propia orquesta. Me llamó y luego fue a verme al Cabaret Monmatre. Me dijo: “Te necesito, tenemos que impulsar el cha-cha-chá. Tenemos que ir a México”. Me encantaba viajar y estaba muy entusiasmado, así que me uní a él. Era el compositor y director de la orquesta y también tocaba el violín; era uno de los mejores violinistas de Cuba.
LL: Como mencionaste, ¿esa orquesta fue fundamental para la introducción del cha-cha-chá?
RC: Esa fue la que creó el cha-cha-chá. Nadie más. Después vinieron muchas otras orquestas; muchas otras charangas, pero con el cha-cha-chá él fue el número uno. El único.
LL: ¿Alrededor de qué año fue eso?
RC: Para 1951. Llevamos el cha-cha-chá a México en 1953.
LL: Pero se originó en...
RC: En 1951, en Cuba.
LL: Así que fuiste con Jorrin a México en el 1953. ¿La banda tenía su base allí?
RC: Sí. Aunque íbamos y veníamos de Cuba, y viajamos por todas partes, la banda tenía su base en México.
LL: ¿Cuándo viniste a Estados Unidos, Rudy?
RC: En 1958, vine directamente de México a Chicago para organizar una banda llamada Nuevo Ritmo de Cuba en el Club Mirador, el 6 de enero de 1958 para ser exactos. Lo recuerdo porque hacía mucho frío (risas). Nunca olvidaré ese invierno.
Nuevo Ritmo de Cuba en el Club Mirador, Chicago 6 de enero de 1958, René "El Látigo" Hernández (piano), Víctor Venegas, en el bajo, Cuco Martínez en los timbales, Rolando Lozano en la flauta, Marcelino Valdés, congas y Rudy Calzado en el güiro. Foto de Patrick Dalmace.
Nuevo Ritmo de Cuba en el Club Mirador, Chicago 6 de enero de 1958
René "El Látigo" Hernández (piano), Víctor Venegas, en el bajo, Cuco Martínez en los timbales, Rolando Lozano en la flauta, Marcelino Valdés, congas y Rudy Calzado en el güiro. Foto de Patrick Dalmace.
LL: ¿Así que llegaste a Chicago vía México?
RC: Vía México. Jorrin decidió regresar a Cuba y yo todavía estaba en México cuando conseguí un contrato para venir a Chicago. Organizamos y fundamos la orquesta Nuevo Ritmo de Cuba, un grupo muy bueno. Estaba Rolando Lozano en la flauta, René "El Látigo" Hernández (piano), Cuco Martínez en los timbales, Víctor Venegas en el bajo, que es de Chicago (aunque nació en México). Allí conocí a Pellín Rodríguez, el cantante puertorriqueño. Trabajamos juntos varias veces.
LL: ¿Y cuándo viniste a Nueva York por primera vez?
RC: El contratista y productor, Catalino Rolón, y el puertorriqueño Federico Pagani nos llevaron al Palladium. Esa fue la primera vez que vine a Nueva York.
LL: ¿Cuál fue la primera banda neoyorquina con la que cantaste? ¿Fue acaso la de Pacheco?
RC: Fuimos con El Nuevo Ritmo a tocar en Puerto Rico. Luego fuimos directamente al Hollywood Palladium en California; acompañamos a Celia Cruz en ese entonces, fue muy bueno, un éxito. Terminamos y tuvimos que disolver la banda en Los Ángeles por varias razones. Pacheco me vio cuando estaba con El Nuevo Ritmo de Cuba y tan pronto como regresé a Nueva York, me dijo: "Mira, estoy organizando una nueva banda y necesito un cantante como tú, juntemos las piezas y empecemos". Con el sello Alegre grabamos "El Güíro de Marcelino", "Yo Tengo un Chivo", todos esos grandes éxitos con Pacheco. Fue muy bueno. Teníamos una banda muy exitosa. El otro cantante era Elliot Romero (quien falleció en 1990). Chombo Silva tocaba el violín con nosotros.
Celia Cruz, Marcelino Valdés, conga, Nicolas “Cuco” Martínez, timbales, Rolando Lozano y Rudy Calzado, voz principal. – Foto de Colección Gladys Palmera
LL: ¿Qué se escuchaba entonces en el panorama musical?
RC: La charanga era la reina, con violín, flauta y ritmo; enseguida entro la pachanga. Todo empezó con Charlie Palmieri, Pacheco y la Charanga Dubonney.
LL: ¿Cuánto tiempo estuviste con Pacheco?
RC: Unos dos años.
LL: ¿Cuánto tiempo transcurrió entre la organización de la banda por parte de Pacheco y el primer álbum de los Alegre All-Stars?
RC: En 1961, Pacheco Records lanzó la primera grabación con los Alegre All-Stars.
LL: ¿Podrías contarnos sobre algunas de las grabaciones espontáneas que hiciste con los Alegre All-Stars y la diferencia entre la música en vivo de entonces, la improvisación, y la de ahora, con todos los avances técnicos?
RC: Para empezar, necesitas a los músicos adecuados, y nosotros contábamos con uno de los mejores pianistas de la historia, Charlie Palmieri. Teníamos a Bobby Rodríguez, uno de los mejores bajistas; a Chombo Silva, un gran conocedor de la música cubana; a Marcelino Valdés, hermano de Vicentico; a Kako, de Puerto Rico; y a Barry Rogers, al trombón.
LL: ¿El vocalista Dioris Valladares, que ya no está entre nosotros, fue uno de los miembros originales de la Alegre All-Stars?
RC: Sí, él cantó conmigo, Yayo el Indio y Willie Torres también. Pacheco tocaba la flauta. Dos de mis cantantes favoritos son Dioris Valladares y Yayo el Indio. Dioris tenía una de las mejores orquestas cuando llegué. Estaba con Tony Pizarro. Empezamos en el "Tritons" del Bronx, en Southern Boulevard. Eran los martes, no hacíamos nada y el productor Al Santiago dijo: "¿Por qué no hacemos una orquesta con todos los directores? Reunimos a todos los directores y los ponemos en una orquesta". ¿Y quién va a hacer los arreglos? "Nadie, vamos a improvisar. Dale, ¡vamos!". Sin ensayos, empezamos. Así fue como grabamos. El lunes, Al dijo: "Mañana estaremos en el estudio de la calle 42, si mal no recuerdo, y grabaremos esto como lo tocamos aquí en el Tritons". En el primer disco de Alegre All-Star se podía oír la música cubana. Tocábamos Almendra, boleros, son montunos; no tenía nada que ver con la salsa. Eso era lo que hacíamos. Y fue el álbum más vendido de la historia (en aquel entonces, 1960 o 1961). La primera vez que vendimos 75,000 copias. Todavía se vende. Nadie ha grabado un disco como el primero de la Alegre All-Stars.
LL: Rudy, ¿cómo era estar en el estudio?
RC: Era como una fiesta. Así yo lo describiría. Fue un éxito. Surgían ideas e improvisaciones.
LL: ¿Las sesiones estuvieron dirigidas por Charlie Palmieri?
RC: Charlie Palmieri era el organizador.
LL: Rudy, ¿había algún método en particular para la forma en que ustedes empezaban una canción? Noté que había una gran sección rítmica.
RC: No, era algo contagioso. Cada uno aportaba sus propias ideas y luego las juntábamos en un ambiente muy bueno, con una armonía increíble, todo fluía con mucha energía. Grabaron muchas otras, pero ninguna igual.
LL: Muchos años después grabaste con los Alegre All-Stars. Aunque esa formación era diferente.
RC: No vivía en Nueva York. Vivía en Los Ángeles. Me invitaron junto con Ralph Mercado a celebrar los 15 años de los Alegre All-Stars. Tuvimos que reunir a todos los miembros originales. Así que volví a Nueva York solo para eso y para dar un concierto en el Madison Square Garden.
LL: Pero en esta formación había músicos diferentes. Estaba Louie Ramirez en el vibráfono y Bobby Rodriguez en el saxo y el clarinete.
RC: Algunos de los músicos que grabaron no estaban disponibles. Charlie estaba allí, Chombo también. Era otro percusionista, no Marcelino Valdés.
LL: ¿Frankie Malabe?
RC: Exacto. Dioris Valladares fue reemplazado por Chivirico Dávila. Yayo el Indio estaba ocupado con la Sonora Matancera.
LL: Y Willie Torres. Era otra época, ¿verdad, Rudy?
RC: Otra época y otro disco. Estuvo bien, pero prefiero el otro (el primero). Antes de ese, hicieron otro (el de las Estrellas de la Salsa), pero yo no estaba aquí, estaba en España. Así que los tiempos cambiaron, la gente cambió; originalmente estaban Barry Rogers y Chombo, pero este es un buen recuerdo. Fue una de las mejores épocas para la música en Nueva York. Antes de la salsa, la mejor época fue en los años 60. En ese entonces, trabajábamos todos los días porque Manhattan tenía muchos clubes para tocar. Grabábamos casi todos los días. Una vez más, llegué en el momento justo. Y me fui en el momento justo también (risas). Cuando todo empezó a decaer, me fui. Es como si alguien dijera: "Es hora de irnos, Rudy, vuelve luego (risas)". Cuando llegué para hacer esa grabación (Perdido), llevaba ocho años fuera de Nueva York, a mediados de los setenta, fueron los peores años (para la música latina) en Nueva York. Yo estaba fuera.
LL: La infiltración de la música disco en la música latina no funcionó.
RC: Nadie funcionó.
LL: Volviendo al tema, ¿cantaste Caramelos, ¿Soy Guapo de Verdad, La Bataola (compuesta por Rudy) y Alto Songo para Pacheco?
RC: Exacto. Después nos llamaron para organizar una nueva banda para Mongo Santamaría en San Francisco para Fantasy Record.
LL: ¿Y cómo fue la experiencia de trabajar con la banda de Mongo?
RC: Fue muy agradable al principio. Trabajamos mucho y grabamos muchos de mis temas. Luego, cuando se reunió con Jack Hooke, su representante, decidió cambiar el sonido de la banda; lo hizo más jazzístico, eliminó el violín y se decantó por el latin jazz.
LL: Era una banda de estrellas. Otros miembros de esa banda eran Willie Bobo, Pete Escovedo y Rolando Lozano.
RC: Sí, estuvimos juntos en la grabación, no para trabajar. Luego Willie (Bobo) se fue con su propio grupo. Joe Loco estaba allí, grabamos una charanga con él. Pupi Legarreta, Chombo, toda esa gente, Armando Peraza también.
LL: Rudy, tienes el honor de formar parte de un pequeño círculo de músicos que tocaron con Machito, Tito Rodríguez y Tito Puente. ¿Cómo te sientes al respecto?
RC: Oh, me siento muy bien. Fue una asociación muy buena. Aprendí mucho y fue algo estupendo. Siempre trabajo con los mejores. Con Tito Rodríguez tuve una muy buena relación. Éramos muy buenos amigos. Hice casi todas las grabaciones cuando él estaba con United Artists.
LL: ¿En qué año fue eso?
RC: Alrededor de 1962, y, por cierto, hubo una ocasión en la que se enfermó. Estaba en el Palladium y me dijo: “Rudy, quiero que te hagas cargo de la banda durante quince días porque voy a tomarme un descanso”. Y me hice cargo. Fui el cantante de la Orquesta de Tito Rodríguez durante quince días en el Palladium.
LL: ¿Se presentó actuar?
RC: No, nunca se presentó; me dejó su banda. Y yo canté todos los temas. Conocía el repertorio. Fue una experiencia muy, muy buena. Todos estaban contentos, él estaba muy agradecido, y yo también por la oportunidad que me dio. Con Tito Puente, grabé con él cuando estaba en el sello Tico. Tenía algunos temas ahí. Compuse mucha música para él cuando grabó con Celia Cruz. Con Machito, recuerdo que hice los coros en muchos de sus temas, especialmente en los míos. Machito grabó muchos de mis temas. También Graciela. Esto fue entre 1963 y 1970.
LL: Esto me lleva a mi siguiente pregunta. Se le considera uno de los mejores compositores de la industria, habiendo escrito muchos éxitos para otros. ¿Puede mencionar algunos de sus favoritos?
RC: Bueno, Celia Cruz cantó algunos de mis temas favoritos. Grabó Yo Soy La Voz, En el Cafetal, No Hay Manteca y Tumba La Caña. Luego Tipica 73 grabó La Botija de Abuelito. Por supuesto que Eddie Palmieri había grabado La Malanga, Graciela grabó uno de mis boleros que se llama No Me Reproches, yo lo escribí y Chico O'Farrill lo arregló. Vicentico Valdés, Tito y Santitos grabaron mis boleros. Vicentico grabó Amada Mia, Bella de Pensamiento y Tu Amor.
LL: Has mencionado que Eddie Palmieri grabó La Malanga. ¿Puedes contarnos algo más sobre eso?
RC: Fue alrededor de 1969, frente a la calle 52, cerca de un bar llamado Spotlight Bar. Eddie vino un día y me dijo: “Rudy, mi contrato con Tico ya ha terminado y sería genial si sacaras una buena canción y se vendieran algunos discos”. Le dije: “Bueno, estoy haciendo todo lo que puedo, por qué no pruebas con esta canción, La Malanga, ¿a ver qué pasa?”. La grabó y fue todo un éxito para él, en efecto, renovó su contrato con Tico (risas) y todo salió muy bien.
LL: Rudy, La Malanga, cuéntame cómo te surgió.
RC: Bueno, es solo una sensación. Toda mi música, aunque no lo creas, trata sobre historia; sobre lo que me pasó en Cuba con esa situación. Nos estábamos quedando sin comida y la malanga era uno de los alimentos que comíamos. Es esencial. Se refiere a lo que estaba pasando.
Rudy Calzado, Eddie Palmieri y desconocido. – Foto de Martin Cohen
LL: Eran tiempos difíciles.
RC: Sí, eran tiempos difíciles. No era fácil conseguir comida.
LL: Charlie Palmieri, La Llave y El Candao.
RC: Sí, la hicimos juntos.
LL: ¿La coescribiste con él?
RC: Sí, tiene un ritmo muy pegajoso.
LL: Rudy, La Reina del Café, un clásico.
RC: Larry Harlow, luego yo mismo la grabé con mi charanga. Graciela canta conmigo en el coro.
LL: Mencionaste a Larry Harlow. Tú escribiste la mayor parte de La Raza Latina, una suite de salsa de Harlow, considerada candidata al Grammy.
RC: Sí, con Fiebre latina. La mayoría de las melodías eran mías, en colaboración con Tito Puente.
LL: Rudy, te fuiste a California a principios de los años 70, pero…
RC: Antes de ir a California, cuando grabé el álbum Pachanga Time con Gema Records, lo envié a París y allí tuvo éxito. Luego conseguí un contrato para ir a París y viajé con mi banda desde Nueva York, una charanga de ocho músicos. Allí trabajé doce semanas y después fui a Tánger, en el norte de África, para inaugurar el New Palace. Tras eso, toqué en el Mancina en París. Volví a Nueva York, al Chateau Madrid, para un contrato de doce semanas. Allí fui solista con la orquesta de la casa.
LL: ¿Y luego te fuiste a Los Ángeles?
RC: Fui a Los Ángeles para tocar en el Club Havana con una banda gigante, una banda compuesta de diecisiete músicos. El dueño del club era el dueño de la banda, así que tenía un trabajo seguro (risas). Fui allí con un contrato de cuatro semanas y me quedé ocho. Allí conocí a mi esposa Lavita, quien falleció en 1983. Ella es la madre de mis tres hijas, Diana, María y Tatiana. De Los Ángeles volví a Nueva York por un tiempo y después viajé a España. Empecé en Madrid y viajé por todo el país con mi propia banda. Eso fue en los años 1970 al 71.
LL: ¿En aquel entonces, 1970-71, estaba cambiando la escena musical?
RC: Sí, de repente se produjo un estancamiento, sobre todo en Nueva York, así que lo aproveché. Había demanda en Europa, como la hay ahora, y firmé un contrato de cuatro semanas que se convirtió en dos años. Fue una experiencia muy, pero muy buena. En 1983, toqué en una banda de diecisiete músicos y firmé un contrato para 64 conciertos en La Cía. Recorrí toda España, Portugal, toda Europa. La acogida en Portugal fue estupenda, la gente es muy amable.
LL: Entonces, después de tu viaje por Europa, ¿luego a dónde viajaste?
RC: Regresé a Los Ángeles y grabé para Sonotropic Record Company. Grabé Salsa y Alegría (1974), que incluía Tumba La Caña.
LL: Ese fue un gran éxito para ti, Tumba La Cana.
RC: Sí, tenía una buena banda; era mi banda.
LL: Cuéntanos acerca de esa banda que organizaste; ¿era una banda gigante?
RC: Sí, una banda compuesta por catorce músicos, muy buenos músicos de Los Ángeles y de Hollywood. Casualmente, uno de los mejores músicos falleció muy joven hace poco, Don Elliot, mi trompetista. Èl compuso la banda sonora de la película "The French Connection". Era muy talentoso. Tocamos juntos. También participaron en la sesión Rolando Lozano, a la flauta, y José (Perico) de la Caridad, un cubano, en la conga. Fueron más de quince años yendo y viniendo; allí tenía mi hogar, mi base. Luego, en 1980, me fui a México para formar otra banda. La gente me pedía que tocara el cha-cha-chá de antaño y abrí el Club Infiernos. Grabamos para Orpheon Record Company y salimos en televisión en "Alegrías con Bacardí", uno de los programas más importantes de allí, con Celia Cruz viajamos por todo México.
LL: ¿Fue eso una especie de reencuentro para ti con Celia?
RC: Sí. Actuamos en muchos sitios diferentes. Grabamos juntos en España; Celia con la Orquesta de Tito Puente en Madrid.
LL: ¿Y cuándo fue que te uniste a la Orquesta de Mario Bauzá?
RC: Cuando regresé de España a Nueva York, Mario estaba solo, me invitó a compartir su apartamento. Me dijo: “Rudy, estás solo, yo estoy solo, trabajemos juntos. Quédate en Nueva York, vamos a formar una de las mejores orquestas y necesito tu colaboración”. Estoy muy agradecido porque ser invitado por Mario Bauzá es un honor, una experiencia maravillosa. Así que empezamos juntos y, poco a poco, nos fue muy bien. Creo que ahora mismo tenemos una de las mejores orquestas de jazz latino. Yo toco mi música, hago arreglos, canto, dirijo y él hace lo suyo; trabajamos juntos.
LL: Rudy, eres una parte fundamental de la orquesta. ¿Dirías que tu relación con Mario ha sido...?
RC: Muy buena, muy feliz. Somos muy buenos amigos y nos guardamos mucho respeto.
LL: (En el momento de esta entrevista, la grabación estaba en sus primeras etapas. Ahora, por supuesto, se ha publicado con gran éxito por parte de la crítica). Rudy, ¿puedes contarnos algo sobre el próximo álbum que la Orquesta de Mario Bauza está a punto de lanzar?
RC: Mario ya firmó un contrato con Messidor Records en Alemania. Se suponía que íbamos a grabar allí y la agencia estaba organizando la gira, pero tardó bastante en concretarse, unas doce semanas, así que decidieron grabarlo aquí en Nueva York.
LL: Todos estamos deseando que llegue ese momento.
RC: Va a ser muy bueno y voy a cantar una de mis canciones, Yo Ganga, con un arreglo especial, al estilo de un concierto.
Joe Santiago, Vitín Paz, Joe Gonzáles, Andy García y Rudy Calzado. – Cortesía de Kadid Aguilar
LL: Esa es la canción que hiciste con Alegre All-Stars hace algunos años.
RC: Sí, pero esta versión es completamente diferente, diría yo... un concepto diferente. Creo que va a quedar muy bien. El arreglista de esta canción es Ray Santos, un arreglista muy talentoso, saxofonista, un músico muy bueno del que estamos muy orgullosos.
LL: Esperamos con interés esta grabación histórica. Cada vez que se lleva a cabo un proyecto en el que participan figuras como Rudy, Mario Bauza y Graciela, se hace historia musical. Habló con entusiasmo sobre la creación de su propia editorial. Cuando le pregunté cuántas composiciones tenía en su haber, respondió: “Tengo más de 150, y 500 sin grabar. Componía música todos los días, era mi hobby”. Sin duda, se quedaba corto. También tocaba la guitarra. De joven escuchaba a Pedro Vargas (uno de sus favoritos) y a Toña La Negra. Escuchaba al Son Montuno, La Comparsa, La Charanga Francesa, todo tipo de ritmos de percusión. “Mi hermano era agricultor y mi tío tenía una plantación de café, y todas las noches, después de las seis, alguien tocaba el tres o el bongó, y siempre había alguien cantando. La música es una forma de vida en Cuba, y allí están mis raíces. No recuerdo haber visto ninguna casa sin un instrumento musical; siempre había alguien que tenía un piano o una guitarra. En aquella época no había televisión y la programación de radio era escasa. Así que los domingos por la noche hacíamos lo que llamábamos “bellada”. Todo el mundo cantaba o tocaba un instrumento y se creaba el ambiente adecuado. Era muy interesante. Incluso sin electricidad (risas)”.
Rudy elogió a los músicos cubanos como Paquito D'Rivera, Arturo Sandoval y Gonzalo Rubalcaba, pero también señaló un alejamiento de las raíces. "Afortunadamente, parece que ahora están retornando a ellas". Le pregunté sobre la influencia de la música pop estadounidense en Cuba y respondió que todos quieren tocar música estadounidense. Hay músicos técnicamente excelentes en esta nueva generación; sin embargo, muchos desconocen las raíces de la música cubana. Los músicos mencionados, junto con otros como Daniel Ponce e Ignacio Berroa, son la excepción. "Eso es lo que los hace mejores".
Habló con cariño de Miguelito Valdés (a quien describió como un hermano) y de Bobby Capo. Capo, el gran cantante y compositor puertorriqueño, "era muy popular en Cuba", dice Calzado. Ve un futuro prometedor para la música latina. Siente que otros, como Óscar D'León, también están impulsando algo a lo que ha dedicado más de 40 años de su vida. Rudy también ve grandes cosas sucediendo en Europa. Un hombre que ha cantado con Jorrin, Fajardo, los tres grandes (Machito, Tito Rodríguez y Tito Puente), Pacheco, Mongo, Sexteo La Playa, Louie Ramírez y Lou Pérez, entre otros. Estuvo presente cuando el cha-cha-chá y la charanga se pusieron de moda. Incluso hizo su propio estilo de boogaloo. Parece que su fuerte ha sido el timing, y hoy está a la altura de Mario Bauzá y su Afro-Cuban Jazz Orquesta. No se lo pierdan.
Comentarios de Max Salazar
Bueno, la primera vez que lo escuché me impresionó muchísimo, porque nadie más suena como él. Normalmente, algunos cantantes intentan imitar a otros porque es lo que está de moda. Pero nadie suena como Rudy. Nadie tiene su tono, su sincopa. Estaba cantando con la charanga de Mongo Santamaría y ahí fue donde me cautivó y me di cuenta de que este tipo es increíble. Cuando un cantante me emociona profundamente, me conmueve; los únicos que lo lograban eran Vicentico, Tito Rodríguez y Lucho Gatica, los que tenían ese toque romántico.
Comentarios de Bobby Sanabria
Es el único cantante de la industria musical latina que, además de compositor, es un consumado arreglista. Está al mismo nivel que cualquier arreglista o músico bien formado. Desde el estilo charanga hasta el estilo conjunto y la banda gigante. Sabe cómo construir un arreglo para sacar el máximo partido a un bailarín. Es increíble porque sabe cómo construir, especialmente en el contexto de las grandes bandas poniendo los mambos adecuados para animar a los bailarines en medio de la partitura. Luego crea la emoción, que es realmente la tradición del mambo, escribiendo en capas. Hecho a la medida para los bailarines, tiene ese conocimiento.
Rudy Calzado falleció en la ciudad de Nueva York el día 11 de mayo de 2002